
La primera Aldea Infantil SOS de China vio la luz en el año 1987 en Tianjin, no muy lejos de Pekín, la capital. Con el transcurso del tiempo han llegado a ser nueve las Aldeas Infantiles SOS que ofrecen un nuevo hogar a más de 1.000 chicas y chicos: en Tianjin, Yantai, Qiqihar, Nanchang, Chengdu, Kaifeng, Urumqi, Putian y Lhasa.
La décima Aldea Infantil SOS china todavía está en construcción pero este año abrirá sus puertas en el mismo Pekín.

Foto: Line Wolf Nielsen
En cada Aldea Infantil SOS hay un Jardín de Infancia SOS, muy solicitado, que también está abierto a los niños del vecindario. De hecho, más del 90% de los niños que asisten a los Jardines de Infancia SOS no proceden de una Aldea Infantil SOS sino de las inmediaciones. De este modo, los niños de las aldeas se integran en la vida de la comunidad.
Foto: Line Wolf Nielsen
Aldeas Infantiles SOS de China está especialmente orgullosa de su Escuela SOS Hermann Gmeiner en Yantai, no es para menos, pues goza de una fama inmejorable y figura entre las mejores del país. Con más de 3.000 alumnos, es la escuela más grande del mundo construida por Aldeas Infantiles SOS.
Entre las clásicas asignaturas se encuentra la caligrafía. Para poder dibujar trazos tan finos como un pelo hace falta cierta práctica con el gran pincel. Al comienzo del curso se pueden observar manchas de tinta en las manos de los alumnos de primero.

Foto: Line Wolf Nielsen
En el Centro de Formación Profesional SOS de Qiqihar, 500 alumnos siguen una formación práctica para prepararse para su vida profesional futura. El plan de estudios incluye asignaturas como contabilidad, programas informáticos y economía doméstica.
Luo, de 15 años, se ha decidido por la rama técnica, aunque también le interesa mucho el arte. De hecho, sus dibujos de caligrafía ya han sido publicados en una revista local. Aquí lo podemos ver posando orgulloso con dos de sus muchas obras maestras.

Foto: Line Wolf Nielsen
Las Olimpiadas que se avecinan están presentes por toda la Aldea Infantil SOS Tianjin. No queda dormitorio de niño ni aula sin los anillos olímpicos o una de las cinco mascotas olímpicas sonriendo desde la pared.
Se está tratando de conseguir patrocinadores para llevar a niños de otras regiones a Pekín para que puedan asistir a algunas de las pruebas deportivas de las Olimpiadas.
Foto: Line Wolf Nielsen
También en la casa número 15 de la Aldea Infantil SOS Tianjin se habla durante la cena de las Olimpiadas. La madre SOS Xia (en la foto con su familia y una asistente familiar) se levanta cada día a las cinco y media. Los niños tienen que ir a la escuela a las 6:45. Con cinco chicas y tres chicos hace falta organizarse muy bien para que todos salgan a tiempo de casa.
Los mayores se quedan en la escuela a mediodía, por lo que, además, hay que preparar rápidamente unos cuantos bocadillos. Después reina la calma en la casa y Xia se sienta por primera vez a la mesa para tomar una taza de té: "Esta media hora es para mí".

Foto: Line Wolf Nielsen
A las 5 de la tarde suele estar toda la familia en casa para ayudar con la cocina. "Una vez al día comemos todos juntos", explica Xia, "Es importante que los niños sientan que somos una familia y que podemos contar los unos con los otros".
Foto: Line Wolf Nielsen
La rutina de una familia china de Aldeas Infantiles SOS no difiere demasiado de la de cualquier familia europea. Pero la realidad de China es completamente diferente: la familia de un solo hijo no se puede comparar con el barullo de una casa familiar SOS. "¡Mis hijos están muy orgullosos de tener tantos hermanos!", afirma Xia, ¡en la escuela, los otros niños incluso les tienen envidia!".
Foto: SOS-Archiv
Tras el terrible terremoto que azotó el país en primavera, Aldeas Infantiles SOS de China proporcionó inmediatamente ayuda de emergencia, organizó alojamientos, repartió alimentos y montó una carpa que hacía las veces de escuela. Tras el terremoto, algunos de los niños afectados mostraron su agradecimiento escribiendo en inglés: "¡Estamos a salvo!" sobre una piedra situada en el jardín de la Aldea Infantil SOS Chengdu.