¡Buenas notas, un motivo de orgullo! 

Harold ha conseguido dar un vuelco a su vida con ayuda de su madre SOS. Acostumbrado a ser uno de los últimos de la clase, este año ha sorprendido a todos, incluido a sí mismo, ¡y ha terminado entre los diez primeros!
Harold estudiando afuera - Foto: D. Mwatiwamba
Harold estudiando afuera

Harold* acaba de cumplir dieciséis años y, esta vez, además de regalos de cumpleaños para él,  había una sorpresa especial para Rose, su madre SOS.

En la actualidad Harold está cursando el "Standard 5" [Nota del traductor: En Malawi, la escuela primaria se suele comenzar a la edad de 5 o 6 años y tiene ocho años de duración, con un curso por año, allí conocidos como "Standard"] y ha tenido problemas con la mayoría de las materias desde que empezó la escuela. La atenta mirada de su madre SOS observó que su hijo tenía problemas de vista, así que lo llevó al oculista para que lo tratara. Posteriormente, Rose organizó clases de repaso para que Harold pudiera ponerse al mismo nivel que sus amigos.

Esto levantó la moral del chico, que estaba completamente desmotivado después de ver cómo sus amigos pasaban de curso año tras año mientras él suspendía la mayor parte de las asignaturas y tenía que repetir curso, por lo que era el mayor en la mayoría de las clases.

Rose también insistió en seguir apoyando a Harold para ayudarle a subir su autoestima así que pasaba un montón de tiempo con él. Su actitud ante las tareas escolares iba cambiando gradualmente y su inquietud se fue disipando.

Al principio, los cambios que se estaban llevando a cabo en Harold eran casi imperceptibles pero poco a poco se fue centrando y comenzó a abrigar nuevas ambiciones, como ser algún día doctor o abogado. Empezó a ser menos travieso y dejó de causar problemas en clase. Se aficionó a leer, ¡llegando incluso a ser conocido como el lector más joven de la aldea!

Harold y su madre SOS - Foto: D. Mwatiwamba

Harold y su madre SOS

Aunque sus esfuerzos no pasaban desapercibidos, nadie creía que superaría sus malos comienzos en la escuela. Todo el mundo pensaba que seguiría siendo uno de los peores en algún test o examen. Harold era consciente de ello y decidió no dejarse amedrentar sino usarlo como fuente de motivación. A veces se le oía insistiendo a sus amigos en que algún día iba a sorprenderlos a todos al figurar entre los mejores en todas las asignaturas. Rose pensó que esto era una señal positiva, indicadora de que tenía más confianza en sí mismo y de que realmente quería aprobar.

Finalmente llegó ese día en el que Harold pudo sorprender a sus amigos, como había prometido, y fue justo antes de cumplir dieciséis años. Cuando le entregaron las notas de los últimos exámenes de mitad de curso, se apresuró hacia su casa. Cuando Rose lo vio jadeaba profundamente con esfuerzo pues había ido corriendo todo el camino desde la escuela. Sus ojos brillaban y en sus labios se dibujaba una amplia sonrisa excepcional.

Rose adivinó de inmediato que se trataba de una buena noticia pero no pensaba que estuviera relacionada con las notas. "Mamá, ¡estoy entre los diez mejores!", anunció Harold.

Rápidamente, introdujo su mano en el bolsillo y extrajo una hoja de papel. Era el boletín escolar con las calificaciones.

Aunque todavía le queda un largo camino por delante, es posible que, con la ayuda y el apoyo de su madre, Harold pueda llegar a ser un día doctor o abogado. "¡Pero que mi madre no se alegre demasiado!", exclamó con una sonrisa abrazando a Rose.

*El nombre del chico ha sido cambiado por razones de privacidad.

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