 |
| Luis Eduardo enfrente de su casa |
Además de preocuparse de su desarrollo personal, Luis Eduardo se esmera por completar nada menos que la construcción de su propia casa, y es una inspiración para los otros jóvenes que viven en el hogar juvenil, que ahora también están pensando en tener casa propia.
Cualquiera que cruce las calles Maciel y Gallino en Calafi, un vecindario de Salto, puede ver a este hombre joven mezclando cemento y arena y colocando ladrillos. Lo que la gente no sabe es que él no es albañil, él no construye todos los días. Sólo es un joven que decidió construirse una casa él mismo.
"Cuando tenga un hijo, quiero vivir en familia en una casa propia. No es fácil construir una casa, ya que el dinero casi no alcanza. Uno vive sin muchas cosas, no duerme suficiente, no se puede comprar antojos ni pensar jamás en salir con amigos. Pero todo vale la pena cuando se ve que la casa se va levantando poquito a poco".
 |
| El director nacional y el subdirector visitan a Eduardo en su nueva casa |
Luis Eduardo sigue contando, entusiasmado: "compré el terreno yo mismo con mis ahorros. Es el dinero que me regalaron mis padrinos mientras aun vivía en la aldea. La construcción es todo un proceso ya que hay que sacar muchos papeles: títulos, planes y muchas otras cosas. Paola, mi novia, me ha ayudado mucho. Fuimos juntos a muchos sitios buscando los mejores precios en tiendas DIY. Guardé toda la información para el caso de que otros jóvenes la necesiten".
Luis Eduardo distribuye productos lácteos para ganarse la vida y trabaja más de ocho horas diarias. Todo su tiempo libre lo dedica a hacer realidad su sueño.
"Nunca conocí a mis padres y mis parientes viven muy lejos. De todas formas me hubiera gustado compartir este momento con ellos", dice, algo melancólico. "He aprendido que hay que sacarle provecho a la vida. Hay que aprovechar la energía que se tiene cuando se es joven para luchar y alcanzar sus metas".
La sonrisa y emoción de Luis Eduardo con que nos cuenta sus experiencias reflejan claramente su satisfacción y orgullo de poder construirse un hogar. Es carismático y responsable, y todos los que lo conocen están orgullosos de él.