Mama Musu, de 67 años, aprende a leer y a escribir 

"Mis nietos se burlan de mí cuando me siento con ellos por las tardes y hago los deberes", nos cuenta Mama Musu de 67 años, beneficiaria de los programas de fortalecimiento de familias, que asiste a las clases de alfabetización que ofrece el Centro Social SOS en Goderich, a las afueras de Freetown, la capital de Sierra Leona. Mama Musu sabe que para cuidar mejor a sus siete nietos de edades comprendidas entre los seis y los dieciséis años, tiene que pasar a la acción, lo que incluye aprender a leer y a escribir, además de nociones básicas de gestión.

Mama Musu, junto a la profesora de alfabetización de adultos del Centro Social SOS Goderich - Foto: O. Touray
Mama Musu, junto a la profesora de alfabetización de adultos del Centro Social SOS Goderich, nos muestra algunas de sus primeras palabras

Mama Musu confiesa que nunca en su vida había pisado una escuela porque sus padres, siguiendo la tradición, no creían que una chica tuviera que ir a la escuela. La respuesta para garantizar el futuro de la chica era casarla joven. "Era muy joven cuando mis padres dieron mi mano en matrimonio al que hoy es mi marido. No podía contradecirles, por lo que me trasladé a la casa de mi marido", nos explica.

En enero, uno de los trabajadores sociales del Centro Social SOS de Goderich fue a verla y le contó que se ofertaban clases de alfabetización para adultos y cómo eso podría mejorar su negocio [los beneficiarios de los programas de fortalecimiento de familias que son analfabetos, en primer lugar tienen que asistir a este tipo de clases, antes de formarles con conocimientos básicos de gestión]. "Me pregunté si sería capaz, ya que nunca había ido a la escuela, pero estaba convencida de que podía demostrar a la gente que la edad no es ningún impedimento para aprender… ¡y fui a por todas!", afirma la sexagenaria. "Cuando les conté a mis nietos que iba a ir a la escuela, Emma, la más pequeña, que tiene 6 años, me dijo: "La abuela va a ir a la escuela, pero sin uniforme", nos comenta Mama Musu divertida.

A pesar de su edad, Mama Musu sigue esforzándose duramente para mantenerse a sí misma, a su esposo y a los siete nietos que están a su cargo. Y lo logra vendiendo pescado y leña en el mercado. Dice que eso es lo único que ha aprendido a hacer en su vida. Le preguntamos cómo consigue tener tiempo para trabajar y al mismo tiempo asistir a las clases tres días por semana, a lo que nos responde: "Cuando voy a las clases cierro el puesto, y cuando termino, vuelvo a abrirlo. Pierdo algo de dinero, pero me quedo más tiempo en el mercado hasta que se hace de noche. No es fácil, pero ¿qué le vamos a hacer?, ¡hay una familia a la que alimentar!".

El programa de fortalecimiento de familias seleccionó a la familia de Mama Musu en enero de este año. Entonces, como ahora, trataba de salir adelante, pero cuidar de sus siete nietos no siempre es fácil. Algunas veces no tenían comida. Seis de sus nietos han perdido a sus padres [dos eran hijos de Mama Musu]. Sus madres volvieron a casarse y dejaron a los pequeños al cuidado de Mama Musu. De vez en cuando vienen a visitarlos y la ayudan hasta cierto punto, sobre todo pagando las tasas escolares. Cuando el equipo de Aldeas Infantiles SOS  visitó a Mama Musu por primera vez para evaluar sus necesidades, Emma, la nieta más pequeña, todavía no estaba matriculada en la escuela. Aunque el padre de Emma [el único hijo que le queda a Mama Musu] todavía vive, busca trabajo en otros lugares, y casi nunca ve a la pequeña; y, además, su madre está desaparecida. Desde que la familia se incorporó al programa, lleva recibiendo un paquete de comida mensual que incluye: frijoles, arroz y aceite para cocinar, con el fin de mejorar la nutrición de la familia, especialmente la de los niños. En la actualidad Emma asiste a una de las escuelas de la comunidad en Goderich, pero a diferencia de su abuela… ¡ella sí tiene que llevar uniforme!

Ahora, Mama Musu está deseando ampliar su tiendecita y así aumentar sus ingresos. Después debería ser capaz de asumir más responsabilidades para su familia, y especialmente para sus nietos. Cuando haya finalizado la formación básica sobre alfabetización funcional y sobre cómo gestionar un negocio que está realizando en el Centro Social SOS de Goderich, Mama Musu recibirá apoyo material y consejos regularmente para mejorar su negocio. La anciana nos explica lo qué ha aprendido hasta ahora: "cómo ingresar [sus] beneficios en el banco, llevar una empresa unipersonal, hacer que [su] empresa crezca, entre otras cosas". "Ya sé firmar", afirma orgullosa. También admite que, de momento, destina los beneficios que obtiene al día a día de la familia [algo de comida]. No le sobra nada para reinvertirlo en el negocio, pero está convencida de que si recibe algún tipo de apoyo y si lo planifica bien, pronto podría independizarse y encargarse ella sola de sus nietos, sin el apoyo de Aldeas Infantiles SOS de Sierra Leona.

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