Dos chicas de la Aldea Infantil SOS Pushkin, en Rusia, trabajan desde hace algunos meses en el Grand Hotel Europe, el principal hotel de cinco estrellas de San Petersburgo. Una de ellas trabaja en la confitería mientras que la otra lo hace en la lavandería.
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| Valya trabaja desde hace seis meses en el hotel; primero estuvo en el departamento de contabilidad y ahora en la lavandería |
Valya, de 18 años, ha vivido casi independientemente durante los últimos seis meses en que ha estado trabajando en uno de los mejores hoteles de San Petersburgo. Estudia economía en la escuela técnica superior y tras haber realizado sus prácticas profesionales en el departamento de contabilidad, pasó al de lavandería. Valya, que se siente más que satisfecha con su trabajo, señala: "Me gustan mis colegas y el trabajo no es difícil. ¡Todo me gusta!". Ella no solo está contenta con su trabajo, sino que todos también están satisfechos con ella. Nina, su jefe, indica: "Aprende muy rápido y no tiene problemas con la disciplina; no tengo queja alguna sobre ella. ¡Cómo me gustaría tener más chicas como Valya!".
Un dulce trabajo
Varya, también de 18 años, tiene un trabajo más dulce que Valya: por segundo mes consecutivo trabaja como pastelera en la confitería del hotel y está sumamente contenta con la oportunidad que se le ofrece. "Aquí puedo intentar hacer diferentes cosas por mí misma; las chicas de mi clase por lo general solo pueden hacer una, como por ejemplo rellenar una manga de chocolate, ¡pero aquí yo puedo intentarlo todo!
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| "Aquí puedo intentar todo y no solo una cosa" |
Pronto comenzará la escuela nuevamente lo que hace que Valya recuerde lo difícil que fueron las cosas hace medio año, cuando comenzó a trabajar en el hotel. "En ese entonces me vi obligada a combinar la escuela y el trabajo y, además, perdía mucho tiempo yendo al trabajo porque todavía vivía en la Aldea Infantil SOS Pushkin, a unos 25 kilómetros de San Petersburgo", indica, agregando: "El cambio me resultó muy duro, sobre todo emocionalmente; después de la escuela estaba cansada y me resultaba difícil tener que salir para ir a trabajar".
Chicas responsables
Varya confiesa que está un poco preocupada por el hecho de tener que combinar nuevamente la escuela con el trabajo, pero se siente preparada para ello y con el apoyo de sus compañeros de trabajo espera lograrlo.
Valya y Varya no son las únicas con una historia diferente a la común: hay otras ocho chicas que al igual que ellas se vieron privadas del cuidado natural de sus padres.
"Fue conmovedor ver como chicas con una historia semejante a la de Valya y Varya las recibían tan cariñosamente y les decían: "no se preocupen, nosotras las vamos a ayudar y enseñarles todo", cuenta Astrid Wenkel, directora de recursos humanos en el Grand Hotel Europe. "No es fácil encontrar jóvenes que entiendan la importancia de la responsabilidad", agrega alabándolas.
Responsabilidad social
Según Wenkel el hotel está muy contento con el desempeño de las chicas al punto de afirmar que "estamos dispuestos a ofrecer trabajo a más jóvenes de la aldea", añadiendo, sin embargo, que si éstos aprendieran más inglés, podrían ocupar mejores puestos en el hotel.
Thomas Noll, gerente general del hotel, explica que el hotel es una excepción: una empresa rusa que apoya a niños huérfanos por una simple cuestión de humanidad. "¿Por qué lo hacemos? ¿Por qué no hacerlo? Pienso que es un deber contribuir con la sociedad", señala. "Si uno está en condiciones de dar, hay que hacerlo. No somos algo especial, sino solo seres humanos".
El Grand Hotel Europe es un monumento histórico, cultural y culinario que durante más de 130 años ha desempeñado un importante papel en la vida de San Petersburgo. Fue aquí donde Tchaikovsky pasó su luna de miel y donde George Bernard Shaw cenó con Maxim Gorky.
El hotel ha obtenido varios de los premios más codiciados y se encuentra entre los mejores 50 hoteles del mundo.