 Jomana, una viuda de 48 años con cinco hijos, recibe la ayuda del programa de fortalecimiento de familias que organiza el Centro Social SOS Ksarnaba, en el Líbano. El pequeño negocio que abrió con la ayuda del Centro Social SOS le permite ganar lo suficiente como para mantener a una familia de seis personas y para darle la fuerza de seguir adelante. Más... La Aldea Infantil SOS Nairobi se construyó hace 35 años en un terreno donado por el Gobierno keniata. Desde entonces, alrededor de la aldea ha surgido un barrio marginal que ha ido reduciendo poco a poco los espacios de recreo. La aldea ahora contribuye con su granito de arena a crear un área verde. Más... Los programas de fortalecimiento de familias de Aldeas Infantiles SOS de Guatemala no solo benefician a las familias de los niños que asisten a los centros comunitarios. Las madres de la comunidad, al igual que otros participantes del programa, también forman parte de ese fortalecimiento que los ayuda a mejorar su calidad de vida. Amparo Donis es un ejemplo de cómo una sola oportunidad puede ser suficiente para que una persona vuelva a ser dueña de su vida. Más... En el aula donde estudia George están colgados dos pósteres: uno muestra a un joven soñando sobre su futuro y el otro a una joven el día de su graduación. Poco a poco, George se va dando cuenta de que puedes lograr mucho en la vida si desde pequeño te esfuerzas en la escuela.  Los programas de fortalecimiento de familias de Aldeas Infantiles SOS permiten a la organización ayudar a muchos miles de niños huérfanos o que se encuentran en una situación crítica pero pueden seguir viviendo en sus comunidades. En Sekhukhune, Sudáfrica, más de 177 familias se benefician de los servicios que se proporcionan en el marco de unos programas vitales para muchas familias de huérfanos como la de Tombi.  Aprender a ordeñar una vaca y a dar de comer a las cabras, pero también planificar el ciclo anual de las cosechas y ser capaz de reparar los propios aparejos agrícolas, son algunas de las actividades que ofrece el Centro de Formación Profesional SOS Bagerhat de Bangladesh que forma a futuros granjeros.  BIWAK, el último proyecto de vivienda compartida, está en funcionamiento desde 2004. La oferta social de Aldeas Infantiles SOS en Austria se ha diversificado en los últimos años, debido a las diferentes necesidades de alojamiento para niños, jóvenes, familias y los vacíos en el sistema de atención a determinados grupos.  Desde 1993, la Escuela SOS Hermann Gmeiner Concepción (Chile) –fundada en 1986 como escuela técnica–ha expedido diplomas técnicos profesionales a muchos estudiantes. Y más de 600 de ellos ya se han incorporado con éxito al mercado laboral. Ahora están trabajando para empresas y en la industria de servicios por todo el país.  El programa de vivienda es uno de los servicios ofrecidos en el marco del programa de fortalecimiento de familias de Aldeas Infantiles SOS de Benín. El objetivo es que las familias necesitadas de Abomey-Calavi tengan un lugar decente donde vivir, ayudándoles a permanecer unidas y a romper el círculo de la pobreza. Entre los primeros beneficiarios de este programa de vivienda se encuentran Léocadie y sus tres hijas.  "La familia es una institución que existe desde hace 50.000 años. ¡Y todavía funciona!", afirma entusiasmada Elzbieta Janczur, la directora nacional de Aldeas Infantiles SOS Polonia. Proporcionar una familia y un hogar a los niños constituye la piedra angular de la labor de Aldeas Infantiles SOS. Ahora, en el marco de un proyecto piloto, también hay parejas en las aldeas polacas.  ¿Usted qué hace cuando le apetece leer un libro? ¿Lo compra en una tienda? ¿Lo encarga por Internet? ¿O tal vez lo toma prestado de una biblioteca? Pero ¿qué haría si no existiera ninguna de estas posibilidades? ¿O si fuera tan pobre que ni siquiera pudiera permitirse adquirir un libro? Entonces la cultura tendría que ir hacia usted, como sucede con la biblioteca sobre ruedas en los alrededores de la Aldea Infantil SOS Flores, en Indonesia.  El programa de fortalecimiento de familias SOS es, a menudo, el último vestigio de esperanza para muchas familias desfavorecidas que están a punto de abandonar a sus hijos. |