
Foto: Archivos SOS
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"Durante mucho tiempo solo he tenido fútbol, fútbol y más fútbol en la cabeza," declara este enorme hombre de 1,91 m. Pero desde hace algún tiempo eso ha cambiado, desde que Vincent visitó por primera vez al país del que su padre es originario: la República Democrática del Congo. Lo que allí vio, ha cambiado su vida. En esta república centroafricana descubrió un paisaje precioso, una impresionante riqueza natural y personal así como una vida en paz y una felicidad indescriptibles.
Al mismo tiempo, Vincent Kompany se quedó impresionado con una pobreza inimaginable, con la miseria, la enfermedad y la falta de esperanza. "Es increíble que al Este del país esté el lago Kivu, que es más bonito que el lago de Lemán en Suiza, donde el clima es único. Y aún así: los pueblos a su alrededor están desapareciendo, lo que es muy duro de ver."
Vincent Kompany decidió hacer algo para evitarlo y se convirtió en embajador de Aldeas Infantiles SOS. Las dos Aldeas Infantiles SOS del país (Bukavu y Uvira) están situadas en el Este, una región tan bella como pobres son sus habitantes. Vincent visitó ambas aldeas, pero ¿por qué eligió Aldeas Infantiles SOS? "Muchas organizaciones se han puesto en contacto conmigo. Las Aldeas Infantiles SOS que visité son estables y propocionan lo más necesario. Un niño abandonado puede perder muy rápidamente el norte, se queda al margen de la sociedad y tiene que pagar por ello durante toda su vida. En las aldeas se ayuda a esos niños a no quedarse marginados. La organización establece la base para un futuro mejor para esos niños."

Photo: Archivos SOS
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"¡Aquí, incluso con un euro se pueden lograr muchas cosas!"
Y hablando sobre cómo se puede ayudar a los niños, Vincent Kompany explica: "En realidad, ayudar en África no es nada difícil. ¡Aquí, incluso con un euro se pueden lograr muchas cosas!"
La República Democrática del Congo es víctima de la violencia desde décadas. Continuamente estallan disturbios, y, tras mucho esfuerzo -apenas se consigue algo- una nueva oleada de violencia vuelve a destrozar sus frutos. Este país centroafricano todavía tiene un largo camino por delante. A Vincent Kompany le gustaría recorrer una parte del mismo. Aunque nació en Bélgica, se siente indentificado con el país de su padre. Al final de nuestro encuentro nos confesó un deseo: "Me gustaría devolver la sonrisa, la felicidad y la alegría a los niños de este país lo antes posible."