El 14 Dalai Lama, que desde hace décadas vive en el exilio, líder espiritual y secular de los tibetanos recibió en 1989 el Premio Nóbel de la Paz por su incansable búsqueda de una solución pacífica de la cuestión del Tibet. Las Aldeas Infantiles SOS para tibetanos están, en su origen, profundamente relacionadas con el Dalai Lama, teniendo en él un defensor y patrocinador especial.
La construcción de numerosas Instituciones SOS se remonta a su propia iniciativa. Entre Hermann Gmeiner y el Dalai Lama surgió con el tiempo una amistad, que ha sido prolongada hasta hoy en día por el presidente de Aldeas Infantiles SOS Helmut Kutin.

El Dalai Lama hablando con princesa Salimah - Foto: Katja Snozzi
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El Dalai Lama sobre Aldeas Infantiles SOS:
"La grandiosa labor de SOS-Kinderdorf International es la materialización del sentimiento de amor al prójimo. La idea innovadora y el concepto abarcador de ofrecer a los niños abandonados una familia y un hogar duradero, ha influenciado el sistema de asistencia infantil a nivel mundial. La idea de Hermann Gmeiner marca la pauta en todo el mundo.
Las Aldeas Infantiles SOS han demostrado a la humanidad que es posible reunir a niños de todas las razas, nacionalidades y religiones en una comunidad de hermanos y hermanas. El lazo que une a esta comunidad, la base de su educación, es el amor. SOS-Kinderdorf International no sólo practica la responsabilidad universal, sino que es también un faro de esperanza en un mundo atormentado por los conflictos; esperanza de que con el enfoque correcto y el verdadero esfuerzo puedan imponerse la paz y la felicidad.
SOS-Kinderdorf International tiene un lugar especial en el corazón de cientos de niños tibetanos. Con la simpatía y la ayuda de las Aldeas Infantiles SOS ha sido posible asistir y educar en las distintas Aldeas, Escuelas y Residencias Juveniles a cientos de niños huérfanos y necesitados de Tíbet. La ayuda que recibimos a través de las Aldeas Infantiles SOS ha hecho posible que nuestros niños puedan criarse según los valores tradicionales de la cultura tibetana y prepararse para la vida, de manera que puedan integrase a una sociedad moderna y aportar su contribución al mundo.
La obra de Aldeas Infantiles SOS es grande y ofrece su ayuda no sólo a los tibetanos, sino a todos los seres humanos. Es una obra que no conoce ni raza ni ideología, sino tan sólo seres humanos. Hoy en día, todos aspiran a encontrar la felicidad y nadie quisiera tener que sufrir, pero no es ésta una época sana. Existen muchas crisis. Por eso, es de especial importancia, cultivar los sentimientos y el interés por los problemas del otro.
La mejor manera de comenzar es tal como lo hizo Hermann Gmeiner: con un gran corazón para los niños."