
Princesa Salimah Aga Khan en Aldea Infantil SOS Marseille - Foto: T. Stankiewicz
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Todo comenzó en la Polinesia Francesa, donde la princesa Salimah Aga Khan, de forma más o menos casual, se había enterado, en 1995, de la construcción de la Aldea Infantil SOS de Papara, Tahití. Un año más tarde, tomó parte en la ceremonia de apertura de esta aldea. A estos primeros encuentros, ha seguido, entretanto, un buen número de contactos y visitas, ocasiones en las cuales la princesa, persona de mucho mundo, se ha destacado como vehemente intercesora a favor de los objetivos de Aldeas Infantiles SOS. Encuentros con niños y madres en las Aldeas Infantiles SOS de los más diversos países, entre otros África del Sur, Rumania y Egipto, han reforzado a la princesa Salimah Aga Khan en su convencimiento de que el concepto de Aldeas Infantiles SOS es uno de los mejores modelos de la asistencia a menores orientada a la convivencia en familia.
El 5 de noviembre de 2000, durante el transcurso de la ceremonia de inauguración de la Aldea Infantil SOS tibetana de Gopalpur y de una Escuela Secundaria SOS Hermann Gmeiner de la misma localidad, situada a unos 30 km de Dharamsala, el presidente Helmut Kutin nombró a la princesa Salimah Aga Khan primera "Embajadora de los Niños" de SOS-Kinderdorf International.

Princesa Salimah con el presidente Kutin en Gopalpur, India - Foto: K. Snozzi
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En su discurso, el presidente Kutin se mostró convencido de que la prominente embajadora no sólo contribuirá materialmente, a través de su compromiso público, al desarrollo de las Aldeas Infantiles SOS en todo el mundo, sino de que ella siente un afecto muy especial hacia los niños. La princesa Salimah Aga Khan manifestó que consideraba su nombramiento como una distinción muy especial, que ella aceptaba con humildad. Como los más dignos embajadores de la idea de Hermann Gmeiner denominó la Princesa a los niños y a las madres de las Aldeas Infantiles SOS, quienes - según continuó diciendo - practican, en diversos ámbitos culturales de todo el mundo, una convivencia humana pacífica.
La ceremonia de apertura llevada a cabo en Gopalpur, en el transcurso de la cual niños y jóvenes vestidos con sus trajes regionales ejecutaron piezas musicales, danzas y cantos típicos de las siete regiones de Tibet, dando con ello una prueba de alegría de vida y de mutua solidaridad, vino a confirmar la opinión de la recién nombrada embajadora de una manera impresionante.