
Foto: Archivo SOS
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A mediadios de los años ochenta, conoció a Hermann Gmeiner, el fundador de Aldeas Infantiles SOS, junto a su marido, el rey Hussein de Jordania. De este encuentro, surgió una relación de cooperación de muchos años. Además, gracias al gran apoyo de la casa real jordana, este país cuenta en la actualidad con tres Aldeas Infantiles SOS, un Hogar Juvenil SOS, un Jardín de Infancia SOS así como un centro de formación profesional para jóvenes.
Cuando la organización SOS-Kinderdorf International fue galardonada en el año 2002 con el Premio Humanitario Conrad N. Hilton, la reina Noor, presente durante la ceremonia, fue una de las primeras personas que les felicitó: "Hemos llegado aquí juntos para hablar sobre los cambios necesarios, para hacer un mundo mejor, más seguro y más justo para todos. Entre todo lo que tenemos que realizar, debemos empezar con los niños. Y eso es exactamente lo que Aldeas Infantiles SOS hace desde que terminó la Segunda Guerra Mundial; esto es, devolver a cientos de miles de niños huérfanos y solos lo que todo niño necesita y merece: una familia que lo quiera y una comunidad que lo apoye."
En el año 2003 -cuatro años después de la muerte de su marido, el rey Hussein de Jordania- la reina Noor hizo un balance sobre su convivencia y publicó sus memorias, a las que tituló: "Memorias de una vida inesperada". En este libro habla también de su encuentro con Aldeas Infantiles SOS y de su trabajo conjunto por los niños necesitados: "A comienzos de los años ochenta, el canciller austríaco Bruno Kreisky me recomendó la organización SOS-Kinderdorf International en una carta (…) Tras un primer encuentro con su fundador, Hermann Gmeiner, comenzó una larga y fructífera cooperación. Cada Aldea Infantil SOS ofrece a los niños que han perdido a sus padres o que no pueden seguir viviendo con ellos un hogar seguro y familiar. …"