Paisaje
Clima
Fauna/Flora
Historia
Economía
Cultura
Paisaje
Marruecos posee las llanuras más extensas y las montañas más altas del norte de África. Paralela a la costa, en su mayor parte escarpada y dividida en numerosas bahías, se alza la Cordillera del Rif, mientras que la Cordillera del Atlas se extiende de suroeste a noreste.
En el norte del país se eleva la región de la costa atlántica, formando la meseta marroquí; las llanuras y los valles al sur de los montes de la Cordillera del Atlas se transforman en el desierto del Sahara. El monte más alto del país es el Jebel Toubkal, con 4.165 metros. Marruecos cuenta con numerosos ríos, poco significativos para la navegación, pero que en cambio se utilizan para el riego y para la producción de energía eléctrica.
Clima
La Cordillera del Atlas constituye una marcada división climática entre el húmedo norte y el seco sur. A lo largo de la costa mediterránea el clima es templado-cálido; mientras que en las regiones más altas no es raro que la temperatura llegue a -18ºC, con cumbres cubiertas de nieve durante casi todo el año. Las lluvias caen, sobre todo en los meses de invierno, abundantemente en el noroeste y en mucha menor cantidad en el sur y el este.
Fauna/Flora
En las regiones montañosas de Marruecos se extienden zonas boscosas compuestas por alcornoques, robles, enebros, cedros, abetos y pinos, entre otros; no obstante, la continua tala de árboles realizada desde hace siglos ha conducido a la pérdida de extensas superficies de bosque. En las regiones de la costa crecen olivos y en las llanuras del interior, así como en el sur del país, crecen, entre otros, zarzales y palmeras enanas. Aparte de los animales que también viven en Europa, en Marruecos se pueden encontrar camellos, gacelas, panteras, cabras montesas, así como numerosos tipos de reptiles.
Historia
El territorio de Marruecos ya estuvo habitado hacia el año 400.000 a. C. En el siglo IV a. C. pasó a formar parte del Imperio Romano, siendo invadido en el año 429 d. C. por diversos grupos, lo que puso fin al dominio romano en la zona.
En el año 682 los musulmanes ocuparon la región e impusieron el Islam. A partir de entonces se sucedieron una serie de dinastías de corta duración, hasta que 1666 la dinastía Alauita se hizo con el poder, manteniéndolo hasta la actualidad. A mediados del siglo XIX Francia invadió Marruecos, poco después llegaron los primeros comerciantes europeos y finalmente Francia, España y Alemania establecieron un sistema colonial en el país.
En 1912 Marruecos se convirtió en protectorado francés y en 1921 estallaron las primeras rebeliones independentistas. Durante la década de 1940 el espíritu independentista marroquí se reforzó, proclamándose en 1944 un Manifiesto de Independencia, lo que obligó a los franceses a iniciar negociaciones con las autoridades locales.
En 1952 tuvieron lugar disturbios sangrientos, viéndose obligado el sultán Sidi Mohammed Ben Yussef a abdicar y a irse al exilio. Este hecho enardeció aún más los ánimos, obligando a Francia a dejarlo volver en 1955, y a conceder la independencia al país finalmente en 1956. Ben Yussef asumió el gobierno en calidad de rey con el nombre Mohammed V e inició la redacción de la primera constitución del país. A su muerte, en 1961, fue sucedido por Hassan II, su hijo. El nuevo monarca incorporó a Marruecos en 1974 una parte del Sahara Español, ocupando en 1979 también el Sahara Occidental, por aquel entonces perteneciente a Mauritania.
Entre ambos países estalló un conflicto que las Naciones Unidas intentaron zanjar durante las décadas ochenta y noventa, hasta la fecha sin éxito. A la muerte de Hassan II en julio 1999, su hijo asumió el trono con el nombre de Mohammed VI; en el 2002 se casó con una mujer que no pertenecía a la nobleza, rompiendo así con la tradicional real marroquí. Desde su entronización, Mohammed IV ha realizado una serie de reformas que han llevado a la liberalización política del país, comprometiéndose también en la lucha antiterrorista. En el 2003 el país fue víctima de ataques suicidas sincronizados que causaron la muerte de más de 46 personas y más de 100 heridos por lo que se aprobó una nueva ley antiterrorista que contempla penas más duras.
Economía
La economía de Marruecos se ve confrontada con todos los problemas típicos de un país en vías de progreso. El gobierno ha puesto en marcha diversos programas de desarrollo financiados, entre los que se encuentra el lento inicio de la privatización de empresas individuales y la reforma del sector financiero.
La sequía de 1997 produjo grandes pérdidas en la agricultura, el sector económico más importante de la economía; sin embargo, las abundantes lluvias de los años siguientes permitió recuperarlas. Los mayores retos de la economía son la reducción de la deuda externa, la creación de una zona de libre comercio con la Unión Europea, la promoción de Marruecos como destino de inversiones extranjeras y la creación de puestos de trabajo para los numerosos jóvenes del país. En el año 2003 la tasa de desempleo alcanzó el 10,7%, mientras que la de inflación fue de 1,2%.
Cultura
En Marruecos existe una diversidad de tradiciones artísticas, siendo la música la que une a todos los marroquíes: la música clásica desarrollada en los territorios antiguamente ocupados por España; la narración que los beréberes hacen de sus historias mediante cantos, y la música contemporánea, que es una mezcla de pop africano y francés.
La artesanía tiene también una larga tradición en Marruecos que abarca sobre todo trabajos artísticos en cuero, la manufactura de tapices, loza de barro, joyería y tallas en latón y madera.
En las casas, las habitaciones están a menudo decoradas con paneles pintados y maderas talladas y con artísticos mosaicos. Todavía hoy se puede observar en muchas casas la mashrabiya, celosías a través de la cual las mujeres musulmanas pueden observar, desapercibidas, lo que ocurre en las calles. Los marroquíes se rodean con gusto de productos artesanales tradicionales, por lo que los artesanos no dependen del turismo.