El trabajo de SOS-Kinderdorf International en Francia comenzó en el año 1956 por iniciativa de Gilbert Cotteau, por aquel entonces un profesor de 20 años. Tras un encuentro con Hermann Gmeiner, el fundador de SOS-Kinderdorf International, el profesor Cotteau construyó en Busigny (al norte del país) la que sería no sólo la primera Aldea Infantil SOS de Francia, sino además la primera Aldea Infantil SOS construida fuera de Austria.
En noviembre de 1960 se puso la primera piedra de la segunda Aldea Infantil SOS francesa en Obernai (Alsacia), cuyos trabajos de construcción finalizaron en 1966. Le siguieron en 1962 la Aldea Infantil SOS de Neuville Saint-Remy, en 1963 la de Marly-les-Valenciennes, en 1964 la de Jarville y la de Marange-Silvange y en 1965 la de Calais, con la que sumaban ya un total de siete Aldeas Infantiles SOS en Francia.
Posteriormente se construyeron más Aldeas Infantiles SOS: en 1972 en Marsella, en 1973 en Carros-le-Neuf y en 1987 en Plaisir. El 6 de octubre de 1995 se puso la primera piedra de la Aldea Infantil SOS Papara (situada en Tahití) y en junio de 1996 las primeras seis familias se trasladaron a la Aldea Infantil SOS Papara, teniendo lugar la inauguración oficial el 27 de septiembre de 1996.
Los proyectos más recientes de Aldeas Infantiles SOS en Francia, hasta el momento, son las Aldeas Infantiles SOS Châteaudun y Digne-les-Bains, cuya construcción fue finalizada en 1999. Además de estas Aldeas Infantiles SOS, en Francia existen tres Centros de Formación Profesional SOS para los jóvenes y una Residencia Juvenil SOS.
La Aldea Infantil SOS Plaisir se encuentra en el departamento francés de Yvelines, el más occidental del total de ochos departamentos que forman la región Île-de-France, cuyo centro lo constituye la capital, París. Los famosos palacios de Versalles y Rambouillet se encuentran en el departamento de Yvelines.
La ciudad de Plaisir tiene unos 31.000 habitantes. La Aldea Infantil SOS del mismo nombre fue construida en 1987 y comprende diez casas familiares, que ofrecen un hogar a unos 50 niños. Asimismo, en el mismo terreno de la aldea, amplio y con numerosos árboles, se encuentran una casa para la comunidad y la casa del director de la aldea; los edificios forman grupos de dos o de tres.
Al salir de la escuela, los niños toman parte en numerosas actividades deportivas y de tiempo libre, lo que fomenta su desarrollo personal y su integración en el vecindario.