Filipinas: difícil elección entre las necesidades básicas 

Una tercera parte de los 90 millones de habitantes de Filipinas viven con 1 US dólar diario o menos, del que se destinan 60 céntimos a comida. El país, uno de los mayores importadores de arroz en el mundo, está entre los más afectados por el alza del precio de los alimentos básicos.

Foto: Katja Snozzi
Millones de filipinos afectados por el alza de los precios de alimentos y energía - Foto: Katja Snozzi

Según un estudio reciente del Banco de Desarrollo de Asia (ADB), el año pasado aumentó el precio del arroz (un 23%), de la energía, el agua, y otros productos básicos. El estudio sugiere que si el precio del arroz aumenta un 10% aproximadamente 660.000 filipinos vivirán por debajo del umbral de la pobreza, y si se tiene en cuenta el incremento de los precios de energía y de los servicios, algunos millones más de filipinos se verán seriamente afectados.

En enero de 2008, aproximadamente dos terceras partes de los habitantes de Filipinas no podía comprar suficiente comida, y de acuerdo a un estudio a nivel nacional llevado a cabo por la Fundación  IBON, en abril de 2008 la proporción había aumentado a las tres cuartas partes. El estudio también confirma que cada vez es más difícil cubrir los gastos médicos y escolares de los niños, lo mismo que los de transporte, agua y electricidad. Tal como señala el ADB, en el peor de los casos, las familias se ven obligadas a tener que elegir entre cubrir los crecientes gastos de comida o los de la escuela y atención médica.

Dada la proximidad del tiempo de monzones, no se espera mayor producción agrícola y tampoco un pronto retroceso del exorbitante precio de los alimentos.

La vida en las Aldeas Infantiles SOS

Foto: Katja Snozzi
Las madres SOS hacen todo lo que pueden con sus recursos - Foto: Katja Snozzi

Debido a la escasez de alimentos básicos, sobre todo de arroz, las siete Aldeas Infantiles SOS de Filipinas han tomado algunas medidas para sobrellevar la situación y estirar el presupuesto semanal de compras lo más posible. Según algunas madres SOS, el estricto cumplimiento con el menú semanal asegura que el consumo de alimentos se encuentre dentro del presupuesto planeado.

Maricel, una madre SOS, explica que ella cocina el arroz exacto paras los miembros de su familia y así procura evitar que haya sobras. En caso de que esto no se pueda impedir, al día siguiente prepara “champorado”, una especie de pudin mezclado con cocoa o chocolate, que se suele servir en el desayuno o como tentempié.

Ya se ha introducido substitutos del arroz en la dieta de las familias: en la Aldea Infantil SOS Cebu los niños desayunan sémola, mientras que en las Aldeas Infantiles SOS Davao y Tacloban reciben avena o tubérculos cocidos al vapor.

Otra de las alternativas en la Aldea Infantil SOS Davao es mezclar el arroz que el gobierno subvenciona –que es mucho más barato– con uno de mejor calidad. Se compran en sacos al por mayor y después se mezcla con arroz comercial de baja calidad. La mezcla resulta más sabrosa que cuando se cocina solo arroz del gobierno.

Las familias también utilizan sus jardines de una manera más eficaz. En la Aldea Infantil SOS Manila por ejemplo, las madres SOS y sus niños plantan tubérculos y verduras que crecen sin cuidados especiales tales como cebollas, tomates y berenjenas y en lugar de tener que comprar estos importantes ingredientes, solo tienen que cosecharlos en su jardín. De esta manera los gastos se minimizan y lo que se ahorra se puede usar para cubrir otra de las necesidades básicas. Al igual que en la Aldea Infantil SOS Davao, el dinero que se ahorra se añade al presupuesto para comprar arroz.

Nombre ficticio usado para ilustrar lo que sucede en Aldeas Infantiles SOS de Filipinas

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