
Niños de Komari en su hogar provisional - Foto: S. Posingis
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La primera casa de Komari
Como a muchos otros, a Raju no le gusta hablar de este fatídico día en el que falleció su suegra, y su casa fue engullida por las aguas. La pérdida que sufrió Raju se suma a las de cientos de miles de personas en las zonas costeras del océano Índico. En las semanas que siguieron al 26 de diciembre se habló mucho de la destrucción y de la tragedia humana provocada por el tsunami. ¿Pero qué fue de Raju y de muchos otros como él?
Raju es originario de Komari, una localidad situada en la costa este de Sri Lanka. Una zona conflictiva, antaño escenario de una guerra civil, donde todavía no reina la paz. Raju era antes el responsable de correos de Komari. Hoy es casi septuagenario. El 26 de diciembre lo perdió todo, impidiéndole disfrutar de su jubilación y poder dejar su casa a su hija como dote. Komari quedó prácticamente arrasado.
Tras arduas negociaciones, Aldeas Infantiles SOS consiguió la autorización oficial para reconstruir toda la localidad. Hasta el momento ha sido posible abrir guarderías provisionales, distribuir un capital inicial para la primera fase de construcción y fomentar la autoayuda con la compra de botes y aparejos de pesca. Pero el proyecto de mayor envergadura en Komari sigue siendo la edificación de 750 casas y dos centros comunitarios, así como el restablecimiento de las vías de comunicación, la canalización y las instalaciones eléctricas y sanitarias.
El 6 de junio se hizo entrega de las primeras casas, que se caracterizan por su estilo sencillo y funcional, adaptadas a las necesidades de las familias y a las condiciones locales. Raju es el feliz propietario de una de estas nuevas casas. Raju entregará también esta vivienda a su hija Rajini pero él seguirá viviendo allí. Cuando la primera casa fue terminada vinieron familias enteras de Komari, una tras otra, para examinar el prototipo de su futuro hogar. Todos se mostraron completamente satisfechos.

Una de las nuevas casas de Komari - Foto: S. Posingis
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Ya antes de la catástrofe, las regiones afectadas por el tsunami eran zonas desfavorecidas, de pobre infraestructura, cuyos sus habitantes vivían en duras condiciones. El tsunami vino a empeorar la situación de aquellos cuya existencia ya era penosa. Komari es uno de esos lugares de Sri Lanka donde Aldeas Infantiles SOS se esfuerza por reconstruir, ofrecer subvenciones familiares, ayudar a reorganizar la existencia y asegurar un futuro a los afectados. Las zonas prioritarias se encuentran en las costas sur y este de la isla, de difícil acceso.
En total se deben construir en Sri Lanka 1.014 casas, tres centros comunitarios, siete Centros Sociales SOS y una Aldea Infantil SOS. Una escuela que quedó destrozada por la catástrofe será igualmente reconstruida. Los Centros Sociales SOS se situarán en Peraliya, Gandhara, Koddai Kallar, Panama, Kalmunai, Arugambey y Batticaloa. Ellos abrigarán bajo el mismo techo jardines de infancia y guarderías, dispensarios médicos y servicio de formación de adultos y subvenciones familiares. Asimismo, tres grandes centros comunitarios, dos en Komari y uno en Kayankerni, ofrecerán diversos servicios sociales y, al mismo tiempo, servirán de refugio en caso de inundaciones.
Al igual que Komari, la reconstrucción de Kayankerni, en la costa este, fue confiada a Aldeas Infantiles SOS; allí se construirán 264 casas. La localidad de Iraalodai, al norte Batticaloa, que también fue otorgada en un principio a Aldeas Infantiles SOS y donde ya se dio apoyo a las 130 familias más perjudicadas, fue cedida posteriormente por representantes de LTTE (Tigres de Liberación de Tamil Eelam) a otra organización humanitaria.
En la propia Batticaloa, donde Aldeas Infantiles SOS dirige un Centro Social SOS desde hace varios años, se espera construir una Aldea Infantil SOS para huérfanos del tsunami y ya están en curso las negociaciones para conseguir un terreno. La escuela superior Al Bahriya, en Kalmunaikudy, sufrió graves daños por el tsunami. Aunque el 26 de diciembre era domingo, muchos de los 1.620 alumnos se encontraban en clase, a 100 de ellos les costó la vida. Aldeas Infantiles SOS se encargará de construir una nueva escuela en un terreno más seguro.

Los restos de una ciudad (Banda Aceh) - Foto: S. Posingis
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"Reconstrucción", una ardua empresa
En las labores de reconstrucción, los empleados de Aldeas Infantiles SOS se han visto confrontados a una multitud de dificultades, especialmente en Sri Lanka e Indonesia. Zonas de difícil acceso, sin apenas vías circulatorias, nuevas leyes, costosos procesos de autorización, aumento de precios, problemas lingüísticos, interferencia de competencias y difíciles condiciones políticas ralentizan el proceso una y otra vez obligando, en ocasiones, a realizar cambios en los planes previstos.
Además, el tiempo apremia, ya que antes de que dé comienzo la temporada de lluvias monzónicas se debería cobijar de la mejor manera posible a las personas que todavía se encuentran en alojamientos provisionales y terminar nuevas casas al menos para una parte de ellas. En la provincia indonesia de Aceh, la que más daños y pérdidas ha sufrido por el tsunami, las autoridades y las organizaciones humanitarias se enfrentan a una tarea especialmente ardua.

Nueva máquina agrícola para los habitantes de Gampong Cot, Aceh - Foto: S. Posingis
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Desde que irrumpió la catástrofe hasta mayo de 2005 se han lanzado diversas acciones de emergencia para más de 2.250 familias en Banda Aceh y en Meulaboh, una ciudad que se vio gravemente afectada por el tsunami y a la que todavía hoy se accede únicamente por caminos de barro. En primer lugar, se repartieron bienes de primera necesidad y se ofreció asistencia psicológica a niños en centros de actividades, donde aprenden a superar el trauma por medio de programas ocupacionales y lúdicos. Mientras tanto ya se han hecho preparativos concretos para el establecimiento de tres Aldeas Infantiles SOS con más de 400 casas familiares y cinco Centros Sociales SOS.
Siguen barajándose diversas cifras sobre el número de niños huérfanos como consecuencia del tsunami en Indonesia. En la actualidad, muchos niños que se encuentran solos han sido acogidos por familiares o conocidos en los campos provisionales de refugiados o en grandes orfanatos. Para acoger a 420 de estos niños en un entorno familiar está en proyecto la construcción de Aldeas Infantiles SOS en Banda Aceh, Meulaboh y Medan, con centros sociales anexos donde se ofrecerán programas de apoyo a la comunidad. En cinco localidades se construirán edificios multiusos, cada uno de ellos abrigará una escuela primaria, una guardería, una farmacia y una pequeña mezquita. Además, en estas localidades se construirán más de 400 casas.

Nuevos botes para pescadores de Chinnakalapet (India) - Foto: D. Sansoni
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Siempre dispuestos para la huida
"La gente vive atemorizada ante la idea de un nuevo tsunami, un término desconocido antes del 26 de diciembre. Cualquier ola un poco más grande provoca inquietud, el mar es observado con recelo", así describe el sentir de la población Shubha Murthi, responsable de Aldeas Infantiles SOS en la región. "El miedo mantiene a la gente en constante movimiento. Una y otra vez emprenden la huida. Esto dificulta enormemente nuestro trabajo."
En las regiones costeras del sur y este de la India, Aldeas Infantiles SOS comenzó a actuar inmediatamente después de la catástrofe. Se llevaron a cabo numerosas acciones de emergencia, ocupándose especialmente de la atención psicológica de niños y sus familias. En los tres países se trabaja por un objetivo común: que las familias y las comunidades locales vuelvan a estar en situación de valerse por sí mismos y de tomar las precauciones necesarias.

Familia de Akkampettai (India) que cuenta con el apoyo de Aldeas Infantiles SOS - Foto: D. Sansoni
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Ello implica, por ejemplo, en la India, el equipamiento de pescadores con botes y útiles de pesca. En total se distribuirán 200 botes (casi la mitad ya han sido entregados) uno por cada cinco familias. Al igual que en Sri Lanka y en Indonesia, Aldeas Infantiles SOS se preocupa particularmente por las familias socialmente desfavorecidas (sobre todo mujeres solas con niños), que pueden así optar a un apoyo intensivo durante varios años en materia de educación, formación y asesoramiento económico. Ocho centros multiusos garantizarán la puesta en práctica de estos programas de apoyo. Dichos centros proponen servicio de guardería, clases de repaso, asesoramiento, cursos de formación para jóvenes y adultos, así como asistencia médica.
Las autoridades confiaron a Aldeas Infantiles SOS India la reconstrucción de siete localidades, donde más de 1.020 casas deben ser erigidas de nuevo. Además de los edificios multiusos, se establecerán seis centros comunitarios. En la actualidad hay en funcionamiento cuatro guarderías provistas de parques infantiles. Asimismo, en las islas Andamán hay en proyecto un centro de formación profesional.
En Pondicherry, 19 huérfanos de edades comprendidas entre los dos y nueve años se encuentran al cuidado de Aldeas Infantiles SOS. Estos niños, junto con alrededor de otros 100 huérfanos del tsunami, encontrarán un nuevo hogar en la Aldea Infantil SOS de Pondicherry, actualmente en proyecto.