
Paz para los niños de Somalia - Foto: K. Snozzi
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Los empleados de Aldeas Infantiles SOS en Mogadiscio se muestran muy preocupados sobre el desarrollo de los últimos acontecimientos alrededor de la capital del país azotado por la guerra. Ahmed Ibrahim, director de proyectos de Aldeas Infantiles SOS informa de los combates más duros desde 1991, y en el barrio donde se encuentran las instalaciones de la organización también se han producido encarnizadas batallas.
"Miles de personas abandonan la ciudad y se calcula que más 25.000 desplazados viven a la intemperie. No tienen ayuda médica, agua ni comida. Ha surgido un brote de cólera que ha afectado a muchas personas, especialmente en pueblos pequeños a orillas del río Shebelle", informa Ahmed Ibrahim.
Ibrahim y Wilhelm Huber, Director Regional de África Oriental de Aldeas Infantiles SOS, describen el ambiente en las instalaciones de Aldeas Infantiles en Mogadiscio como extremamente tenso. Aldeas Infantiles SOS, cuyo compromiso en Mogadiscio se remonta a los años ochenta, continuó trabajando incluso a comienzo de los noventa, durante los peores momentos de guerra civil. Sobre todo el centro médico de emergencia, que con el tiempo se ha convertido en un gran hospital permanente en el que cada año se atienden a miles de personas, especialmente madres y niños, facilitó una ayuda médica vital en aquella situación excepcional. Parece que estos días llevan a una situación similar.
"En nuestros edificios tenemos muchos impactos de proyectiles perdidos, e impera el miedo y la inseguridad", explica Ahmed Ibrahim. A pesar de todas las dificultades, la escuela y el jardín de infancia de Aldeas Infantiles SOS, pudieron mantenerse abiertas hasta el último momento, ahora hay vacaciones.
La situación en el hospital y la clínica materno-infantil es muy diferente: "Debido a los combates, los pacientes y el personal tienen muchos problemas para llegar a las instalaciones, por eso, por el momento, digamos que trabajamos a medio gas. Las madres y niños en la Aldea Infantil SOS están agotados y desmoralizados, y parece que todos pierden poco a poco la esperanza. Bajo estas condiciones, para nosotros es muy difícil seguir trabajando y transmitir optimismo. Afortunadamente, hasta el momento no le ha pasado nada a nadie", declara Ahmed Ibrahim.
Desde hace algunos años hay un plan de emergencia preparado para las instalaciones de Aldeas Infantiles SOS en Mogadiscio. Si la situación se vuelve insostenible, se pondría en marcha este plan, explica Wilhelm Huber, y, en caso extremo, tendrían que evacuarse las instalaciones. "Los niños animan a nuestros empleados. Sin ellos, ya nos habríamos ido todos, estoy seguro de ello", dice Huber, quien a pesar de todo –y junto a él toda Aldeas Infantiles SOS– espera que los niños somalíes tengan un futuro mejor.