
La niños sufren principalmente de hambre y por las enfermedades - Foto: B. Neelemann
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Sequía, inundaciones y las resultantes malas cosechas que les siguieron; un alto índice de pobreza; y la pandemia de VIH/SIDA llevaron a finales del año pasado a una dramática escasez de alimentos. Se estimó que aproximadamente 4,2 millones de personas -una tercera parte de la población total- estaba amenazada por la hambruna y que no podía prescindir de la ayuda, aun cuando ya parece haberse superado lo peor de la crisis.
Tradicionalmente, el período comprendido entre noviembre y abril es el de mayor escasez, incluso si las cosechas anteriores han sido buenas. Si las cosechas son malas, la escasez de alimentos durante este período crítico puede poner la vida en peligro. La situación escaló de tal manera a finales de 2005, que en noviembre los Centros Sociales SOS en la capital Lilongwe y en Mzuzu, al norte del país, empezaron a apoyar a las familias de su área de trabajo con paquetes de alimentos mensuales.
Este programa de ayuda se ha concentrado principalmente en los hogares que tienen como cabezas de familia a niños, abuelos o madres solas; en familias que debido a la sequía no pudieron recolectar cosecha alguna; en las que, además, cuidan de huérfanos, y en las que hay enfermos crónicos o sin posibilidad de cura. También se han incluido en el programa de abastecimiento de alimentos a familias cuyos hijos ya formaban parte de los programas alimenticios o de rehabilitación para niños discapacitados en el Centro Médico SOS en Lilongwe.

Madre y niño en el Centro Médico SOS en Lilongwe - Foto: B. Neelemann
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Desde noviembre de 2005, 2.200 hogares de Lilongwe (10.950 personas en total) y 1.000 familias de Mzuzu (6.060 personas en total) han recibido una ración alimenticia mensual: cada una con un promedio de 25 kg de maíz y 10 kg de judías secas, y además, si lo necesitaban, sal y aceite. Estas raciones se calcularon y combinaron, para que pudieran almacenarse sin problemas, para que no se estropearan durante un mes, y garantizaran una alimentación equilibrada con proteínas, hidratos de carbono y grasas.
Para evitar una dependencia pasiva por parte de las personas beneficiadas de la ayuda externa, también se llevaron a cabo sesiones de formación agrícola en cooperación con funcionarios del Ministerio de Agricultura. Durante estos días de prácticas "en el campo" se buscó enseñar no sólo a los beneficiarios del programa, sino también a otros habitantes de los pueblos, técnicas de cultivo y cómo cultivar cosechas.
Este programa de ayuda de emergencia, que ha beneficiado a un total de 17.000 personas -la mayor parte de ellos niños- finalizará en abril de 2006, ya que se ha superado la grave crisis. Durante la ejecución del programa de ayuda alimenticia, los Centros Sociales SOS en Lilongwe y Mzuzu se pusieron de acuerdo con otras organizaciones y han trabajado estrechamente con las autoridades locales. Ambos centros tienen una excelente relación con las autoridades del distrito y de la ciudad, y con los denominados "comités de desarrollo del pueblo" (Village Development Committees - VDC), que son los que mejor conocen la situación de necesidad y el estado de las comunidades. En cooperación con los comités, los Centros Sociales SOS también redactaron las listas de las familias más necesitadas.