Las fuertes inundaciones han afectado especialmente a las regiones del norte del país, donde más del 70 % de la población vive de la agricultura. Las lluvias ininterrumpidas de las pasadas tres semanas han cubierto de agua extensas áreas de terreno; además, para los próximos meses se han pronosticado más lluvias. Las zonas de Ghana menos desarrolladas económicamente han sido las más perjudicadas. Los daños materiales y las consecuencias que conllevan son dramáticas para la gente.
Según las autoridades gubernamentales y la Cruz Roja, más de 350.000 personas se han visto afectadas directamente, y se estima que 100.000 han perdido sus hogares. Grandes extensiones de terreno de cultivo han quedado anegados, se han destruido cosechas y se ha diezmado el número de cabezas de ganado. Si la gente no recibe la ayuda suficiente, tras la próxima cosecha de mayo de 2008 habrá una escasez de alimentos preocupante. L
a infrastructura también se ha visto afectada en parte: hay puentes derrumbados, tuberías de agua rotas, y escuelas y calles destruidas. A lo que se une el incremento del riesgo de brotes de malaria y cólera.
Las tres regiones más dañadas han sido declaradas en estado de emergencia, y la ayuda tiene que distribuirse por medio de embarcaciones o aeronaves. Sin embargo, estas medidas no son suficientes para abastecer a toda la población de la inmensa área inundada. Muchas personas no han recibido ningún tipo de apoyo, y hacen falta alimentos, medicamentos, colchones y mantas. Aldeas Infantiles SOS, en cooperación con las autoridades nacionales de gestión de catástrofes, distrubuye alimentos (arroz, aceite) y materiales de construcción (cemento, techos de láminas de hojalata) entre unos 1.200 niños y sus familias.