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| Foto: B. Neeleman |
"Todas las escuelas han sido clausuradas debido a los serios daños que presentan los edificios. La educación de los niños se estaba viendo perjudicada por lo que decidimos ayudar a estos niños abriendo un campamento escolar en la plaza de Wenhua, en el centro de la ciudad”, explica Xia Linhua, la asistente del director de la Aldea Infantil SOS Chengdu.
"Hasta el día de hoy, 56 niños se han matriculado en el campamento escolar, al que hemos llamado 'Carpa Escolar Feliz'. Tres carpas funcionan como aulas, donde once empleados de Aldeas Infantiles SOS, algunos jóvenes y dos maestros locales se alternan para enseñar lenguaje chino, matemáticas, música y dibujo. Por la tarde llevamos a los niños al parque cercano para jugar", añade Xia.
Tanto los padres y tutores de los niños como la comunidad local aplauden la iniciativa. "Estaba muy preocupado por la educación de mi hijo. Desde que se produjo el terremoto hace un mes no había vuelto a abrir un libro. Gracias a la 'Carpa Escolar Feliz' ha retomado su rutina escolar", declara Hu, una de las 5.000 personas que viven en los campamentos.
La ciudad de Mianzhu se encuentra a 100 kilómetros de la Aldea Infantil SOS Chengdu y es el lugar donde tantos niños fueron enterrados vivos cuando el edificio escolar se derrumbó por el terremoto de escala 7,9 que sacudió la provincia.