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Niño en brazos de su madre, en Bihar, estado oriental de la India especialmente azotado por las inundaciones. - Foto: REUTERS/Rupak De Chowdhuri, por cortesía de www.alertnet.org |
Los campos tienen capacidad para cubrir las necesidades de un total de 2.000 personas, proporcionándoles resguardo y las instalaciones sanitarias adecuadas. La energía se obtiene a través de generadores. La gente acude a los campos en tropel. "Mis hijos, otros familiares y yo hemos pasado tres días abandonados a nuestra suerte sin alimentos. Un equipo de rescate nos trajo aquí y nos dio bien de comer", recuerda Ramsharan Yadava, de 55 años, con la voz quebrada. Muchas personas tienen historias similares que contar.
"Les ofrecemos platos cocinados, como arroz caliente y legumbres con verdura", explica un empleado. "También tenemos preparados paquetes de comida conteniendo arroz, azúcar, sal, velas, galletas, ropa, cajas de cerillas, jabón y comida para bebés (leche en polvo) y niños pequeños", añade.
Los campos de emergencia de Aldeas Infantiles SOS han sido establecidos en escuelas de Belouri y Purnia con el apoyo de la administración local, que, asimismo, ha ofrecido una gran área de la Escuela primaria y secundaria de Aadrash y ha puesto a 20 de sus empleados a trabajar en los campos. Un equipo médico ha examinado a los refugiados, administrando medicamentos a aquellos que presentan síntomas de fiebre y diarrea.
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| Ashwini Choubey, ministro de sanidad del estado de Bihar, visitando uno de los campos – Foto: Archivo SOS |
Según fuentes gubernamentales, más de 275.000 damnificados se encuentran instalados en los más de 250 campos de emergencia de los distritos de Supaul, Madhepura, Saharsa y Araria. Las Naciones Unidas advierten de un mayor riesgo de contraer determinadas enfermedades, dado el aumento constante del número de refugiados y la falta de higiene en muchos campos, a lo que se unen las condiciones climáticas adversas. El Gobierno estima en 90.000 el número de personas que siguen aisladas del mundo exterior, esperando con urgencia ser evacuadas. Las cifras oficiales hablan de 90 víctimas mortales pero la verdadera magnitud de la catástrofe sólo saldrá a la luz cuando las aguas se hayan retirado.