
Foto: Archivo SOS
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La sala multiusos y el jardín de infancia de la Aldea Infantil SOS de Imzuren, cuyas instalaciones sobrevivieron al terremoto, ofrecen provisionalmente un techo a familias que han perdido su hogar. Se prevé que la Escuela SOS Hermann Gmeiner, igualmente utilizada como alojamiento de emergencia, reanude las clases el próximo lunes. Sin embargo, continúan dándose nuevos seísmos, lo que podría retrasar la puesta en marcha de la escuela. La gente no se atreve a volver a sus casas por temor a estas réplicas del terremoto. Los niños, madres y colaboradores de la Aldea Infantil SOS viven en un estado de tensión permanente.
A las familias alojadas en la Aldea Infantil SOS se les proporciona comida y las familias afectadas del vecindario reciben alimentos y otros bienes de uso diario. Hoy se espera la llegada de dos psicólogos y una trabajadora social SOS de Casablanca, que habrán necesitado 24 horas de penoso viaje hasta llegar a la alejada localidad de Imzuren. Asimismo, un camión cargado con ayuda material ofrecida por empresas locales y donantes ha partido igualmente de Casablanca en dirección a la región siniestrada.

Foto: Archivo SOS
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En el transcurso de los próximos días, el personal de Aldeas Infantiles SOS tratará de evaluar la necesidad de las pequeñas localidades rurales, llamadas "Douars", de la región del Rif, donde tradicionalmente las personas viven completamente retiradas, aisladas de toda ayuda exterior.
La población local critica el retraso y la falta total de medidas de ayuda. Algunas personas esperan la ayuda en vano desde el martes; los medios materiales son insuficientes y los equipos de socorro tienen grandes dificultades para acceder a la región afectada.