De acuerdo a las noticias recibidas recientemente por SOS-Kinderdorf International, una granada de mano explotó muy cerca de tres empleados de la clínica SOS ubicada en la capital somalí, en el preciso momento en el que se disponían a atravesar la calle que separa la clínica de la Aldea Infantil SOS. Fuera de un par de rasguños, los tres salieron milagrosamente ilesos.
Hasta el momento no se ha podido confirmar si se trata de un ataque planeado. La zona en la que se encuentran las Instituciones SOS en Mogadishu se caracteriza por ser a menudo poco segura, estallando frecuentemente cerca de las instalaciones de la aldea -no siempre con motivos claros- conflictos armados entre diversos grupos.
Willy Huber, director regional de Aldeas Infantiles SOS en África Oriental, se muestra aliviado de que los tres empleados hayan salido ilesos de este incidente. Huber señala que la situación en Mogadishu es actualmente muy tensa; el nuevo jefe de estado, Abdullahi Yusuf Ahmed, que fue elegido democráticamente con la participación de todas las fracciones políticas somalíes el 10 de octubre del 2004 en Nairobi (Kenia), está intentando establecerse en la capital, Mogadishu, dividida entre los diversos clanes. Según el director, las semanas entrantes podrían ser muy críticas, también en lo que respecta a las condiciones de trabajo de los empleados de las Aldeas Infantiles SOS y a la vida en las Instituciones SOS.
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En un principio, la clínica SOS formaba parte de un amplio programa de ayuda médica de emergencia y alimenticio que fue puesto en marcha poco después del estallido de la guerra civil en 1990. Aunque inicialmente el programa estaba planeado para seis meses, la aguda falta de hospitales estatales y de personal médico hizo que la clínica se hiciera imprescindible para un amplio sector de la población, ofreciendo hasta el día de hoy atención médica.