Níger, país compuesto por dos terceras partes de desierto, sufre actualmente de una seria hambruna como resultado de la pérdida de las cosechas del año pasado debido a la falta de lluvias y a una devastadora plaga de grillos. Desde hace meses se advirtió del peligro de una amenazante crisis alimenticia pero la ayuda, tan urgentemente necesitada, recién está llegando lentamente. Se teme que la situación empeore en los próximos meses y que miles de niños de la región del Sahel sobre todo, no puedan ser salvados.
El trabajo de Aldeas Infantiles SOS se ha concentrado hasta ahora en la capital del país, Niamey, donde desde 1993 funcionan una Aldea Infantil SOS, un jardín de infancia y una escuela. El abastecimiento en torno a Niamey está prácticamente asegurado, no obstante, de 106 distritos tan sólo 19 están exceptuados de la crítica situación alimenticia.
Una de las regiones críticas se encuentra en los alrededores de la ciudad Tahoua, a unos 550 kilómetros al noreste de Niamey, donde Aldeas Infantiles SOS se encuentra en la fase de preparación para la construcción de una segunda aldea. En las próximas semanas Aldeas Infantiles SOS iniciará en Muntchéré, un pueblo cerca de Tahoua, medidas de emergencia, en el marco de las que se deberá poner en marcha un programa de alimentación para unos 9.000 niños, entre ellos huérfanos. Actualmente todavía se está negociando con las autoridades locales sobre la amplitud, tipo y duración de la ayuda.

En Malí se repartieron sacos de cerelaes, entre otros - Foto: Archivo SOS
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La misma Tahoua, una ciudad con cerca de 140.000 habitantes, lucha -como todo Níger- con problemas económicos y sociales graves, agudizados por una situación climática extrema. En las estadísticas mundiales por países, Níger ocupa el penúltimo lugar a pesar de los grandes esfuerzos de desarrollo. Casi la mitad de la población es menor de 15 años; la tasa de analfabetismo es con 82,4% astronómicamente alta; la esperanza de vida es en promedio de 42 años, y el SIDA/VIH causa cada vez más víctimas sobre todo entre la generación intermedia.
La situación general de los niños es de triste a desesperanzadora; el número de huérfanos de SIDA crece continuamente. Para una parte de esos niños huérfanos la nueva Aldea Infantil SOS abrirá sus puertas en setiembre ya que, a pesar de que numerosas ONG trabajan en la región, ninguna se ocupa de estos niños abandonados.

Inicio del programa de ayuda en Malí - Foto: Archivo SOS
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En algunas regiones del vecino país de Malí hay también problemas con la situación alimenticia debido a la mala cosecha de la temporada 2003/2004 y a la plaga de grillos. A iniciativa de la Aldea Infantil SOS en Socoura, cerca de Mopti, los empleados han repartido a 570 familias de 16 pueblos, con un total de 2.200 niños, alimentos básicos y otros productos (90 toneladas de mijo, 3 toneladas de leche, 400 cajas de galletas, 25 toneladas de alimento para animales y 17 toneladas de semillas), con la idea de asegurarlos durantes los próximos meses.
La Aldea Infantil SOS, sin embargo, no sólo ayuda a corto plazo, sino que desde junio a puesto en marcha diversos programas sociales de fortalecimiento y aseguramiento del futuro de familias, lo que incluye ayuda psicológica, cursos de alfabetización para adultos, cursos de formación para mujeres y jóvenes, cursos de nivelación escolar, previsión de la salud, ayuda específica para familias pobres, puesta a disposición de carretas tiradas por burros y animales de labranza, entre otros.