
Wilhelm Huber (en el centro) junto con Helmut Kutin, el presidente de Aldeas Infantiles SOS - Foto: H. Atkins
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En las últimas semanas cientos de miles de vecinos han escapado de la capital de Somalia. Las cruentas luchas entre las tropas del Gobierno provisional apoyadas por Etiopía y las milicias islamistas han provocado una nueva catastrófe humanitaria en un país que desde hace más de 20 años no encuentra una solución al caos. Wilhelm Huber, Director Regional de Aldeas Infantiles SOS para África Oriental, que trabajó en Mogadiscio para la organización de ayuda infantil durante la guerra civil de los años noventa, informa sobre la situación actual en torno a los proyectos SOS.
Sr. Huber, ¿cómo está la situación actual en Mogadiscio?
Wilhelm Huber: En relación a los proyectos de Aldeas Infantiles SOS, la seguridad es bastante precaria y la situación es extremandamente tensa. Estamos en medio de las luchas. El domingo por la mañana llevamos a nuestros niños a un lugar seguro y ahora tenemos que esperar a ver qué pasa.

Las instalaciones en Mogadiscio tienen que ser vigiladas por personal de seguridad - Foto: Archivo SOS
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En Aldeas Infantiles SOS viven casi 100 niños y jóvenes junto con sus madres SOS. ¿Cómo se han tomado los niños y empleados el empeoramiento de la situación?
Wilhelm Huber: Debo decir que admiro la valentía y fortaleza que han mostrado tanto las madres SOS como nuestros niños y jóvenes. Es impresionante como se las han arreglado en esta situación y no han perdido del todo la moral.
¿Se han producido daños en las instalaciones de Aldeas Infantiles SOS?
Wilhelm Huber: No me puedo imaginar que no haya daños materiales, y es que todo lo que ha pasado hasta el momento ha sido pura suerte. Han caído bombas en la cancha de fútbol y en aulas vacías, y se han producido fuertes explosiones. No creo que permanezcamos sin daños. Si realmente aumentara la intensidad de las luchas en una ofensiva mayor, entonces tendríamos que contar con daños mayores.
¿Es posible preveer cuándo podrán volver las familias y los empleados a las instalaciones?
Wilhelm Huber: Es posible que en unos dos o tres días la situación sea tal que puedan volver a la Aldea Infantil SOS. En repetidas ocasiones, las batallas se han desplazado en poco tiempo de una zona de la ciudad a otra. Por el momento, las luchas más cruentas se registran en los alrededores de la Aldea Infantil SOS.
¿Y a largo plazo? ¿Tiene esperanza de que en Somalia, tras tantos años de disturbios, se logre alguna vez un alto al fuego duradero?
Wilhelm Huber: En varias ocasiones ha habido períodos en los que realmente se pensaba que no había más esperanza, que todo había terminado. Pero siempre he visto como, de una manera u otra se continuaba, en algún lugar se abre una puerta por la que se puede pasar y así poder seguir. Y ahora también lo veo así, no se puede perder la esperanza. Creo que la situación se calmará de nuevo, aunque de momento no tiene buen aspecto. Pero, como ya hemos vivido en otras ocasiones, puede cambiar en cualquier momento.

Más de 3.000 bebés nacen cada año en la sala de partos - Foto: H. Atkins
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Aldeas Infantiles SOS trabaja en Somalia desde mediados de los años ochenta. En la zona sur de Mogadiscio se encuentran la Aldea Infantil SOS, un jardín de infancia, hogares juveniles y una escuela para unos 350 niños. A pesar de las encarnizadas luchas y del caos completo en la ciudad tras el estallido de la guerra civil en 1991, Aldeas Infantiles SOS continúa con su labor después de que casi todas las organizaciones de ayuda abandonaran el país.
El importante programa de ayuda y de alimentación que se inició entonces se ha convertido, poco a poco, en una instalación duradera. Hoy sería impensable que la ciudad prescindiera de todo el complejo médico, que, entre otros, comprende una clínica materno infantil con una sección infantil y un programa de alimentación propios. Cada año se atienden allí a unas 300.000 personas. ECHO y el Programa Mundial de Alimentos de la ONU apoyan estos proyectos.
A lo largo de los años, las instalaciones de Aldeas Infantiles SOS se han encontrado en varias ocasiones entre los frentes. Hubo incluso secuestros, que afortunadamente acabaron bien, sobre todo gracias a la solidaridad de una gran parte de la población. El momento más triste del año pasado fue el asesinato de la hermana Leonella, directora de la escuela de enfermería SOS y de su guardaespaldas.