
Foto: Archivo SOS
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Tras las negociaciones de paz en Jartum con el Gobierno, el movimiento rebelde SPLA (Ejército popular de Liberación de Sudán), así como su brazo político SPLM, (Movimiento Popular de Liberación de Sudán) han liberado a cientos de niños soldado desde el mes marzo. Su edad oscila entre los 10 y los 17 años, algunos fueron reclutados a la fuerza a la edad de 8 años para luchar en una guerra civil que ya dura décadas.
La mayoría de estos niños terminaron deambulando en Malakal, donde desde 2002 hay una Aldea Infantil SOS en plena zona conflictiva. Las negociaciones entre SPLA/SPLM y el Gobierno de Sudán, que libran una guerra civil sin tregua desde hace 21 años, podrían desembocar en un acuerdo de paz duradero, en un futuro no muy lejano. Contrariamente a la región occidental de Darfur, donde en la actualidad se perfila una catástrofe humanitaria de enormes dimensiones, la vejada población del sur del país tiene la esperanza de que lleguen tiempos mejores.
Sin embargo, las sombras de la guerra seguirán presentes durante mucho tiempo, la herencia de un conflicto que se ha cobrado la vida de dos millones de personas tardará décadas en diluirse. Entre las víctimas de la guerra civil se cuentan también muchos niños soldado. Desde finales de 2001 han sido desarmados hasta 12.000 niños y se estima que 2.500 siguen perteneciendo a las tropas de combate del SPLA.

Foto: Archivo SOS
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Cientos de niños y jóvenes, que han sido liberados oficialmente o han huido del SPLA, han ido llegando a Malakal, después de numerosas jornadas de marcha, procedentes de las zonas fronterizas de Etiopía, Kenia y Eritrea. Les persigue un oscuro pasado, ante ellos se perfila un futuro incierto. Estos niños fueron educados para matar, no para leer y escribir.
En el marco de un programa de reinserción de Aldeas Infantiles SOS se pretende facilitar el camino a la vida civil al menos a una parte de estos ex-combatientes, todos menores de edad. En la actualidad, Aldeas Infantiles SOS se ocupa de 210 niños y jóvenes. Por medio de la Aldea Infantil SOS del lugar reciben comidas calientes, asistencia médica y ropa.
En la primera fase de este proyecto humanitario se enviaron más de 500 kg de medicamentos por avión a Malakal; se consiguieron mantas, colchones y sillas para adecuar mínimamente los alojamientos de emergencia de los niños Un niño fue sometido a una operación para extraerle una bala, a un niño discapacitado se le proporcionó una silla de ruedas; un tercero, que padece de fobias como consecuencia de sus vivencias durante la guerra, está recibiendo un tratamiento psicoterapéutico con resultados positivos.

Trabajadores sociales de Aldeas Infantiles SOS registran a los chicos a su llegada - Foto: Archivo SOS
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Con actividades de tiempo libre y un seguimiento especial se intenta dar un sentido a la vida diaria de los niños, habituarles a una vida normal -a una vida en paz- y que vuelvan a aprender a vivir en sociedad. Se han formado un equipo de fútbol y uno de voleibol y un grupo de teatro con 20 participantes; asimismo, actividades culturales como el baile son bienvenidas.
Uno de los problemas a solucionar durante el proceso de reinserción es que estos niños no disponen de ningún carné de identidad oficial; no están registrados como ciudadanos y por lo tanto no tienen acceso a instalaciones educativas y médicas. Aldeas Infantiles SOS está haciendo todo lo posible para obtener carnés de identidad a fin de favorecer su reinserción. En una segunda fase del proyecto, organizada en colaboración con UNICEF, los niños tienen la oportunidad de asistir a la escuela y recibir enseñanza básica.

Casa en ruinas, antes habitada por niños - Foto: Archivo SOS
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Dentro de este proceso de reinserción, el paso más importante es el reagrupamiento de las familias, lo que a menudo resulta difícil, ya que muchos niños son rechazados por sus familias debido a su pasado. Últimamente dos niños han podido reunirse con su familia. En la actualidad, la Cruz Roja internacional está intentando encontrar a las familias de otros diez niños.
Este proyecto de reinserción podría durar hasta un año, en función del progreso en la reunificación familiar, de la integración social y de la estabilidad política en la región.
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La Aldea Infantil SOS de Malakal es la segunda de Sudán, país donde Aldeas Infantiles SOS está presente desde 1975. Asimismo, desde 1978 existe una Aldea Infantil SOS en los alrededores de la capital, Jartum, que también dispone de un jardín de infancia, una escuela, un hogar juvenil y una granja. Algunos kilómetros más al sur, Aldeas Infantiles SOS construyó en 1995 un pozo que suministra agua a unas 25.000 personas. En 1998 se lanzó un programa de emergencia para un total de 2.300 personas en los alrededores de Wau, una ciudad al sur del país. En el marco del programa se crearon seis centros de abastecimiento, se repartieron medicamentos y ropa, se ofrecieron asistencia médica y formación y se construyó un campamento con 41 cabañas.