
Foto: Y. van den Broek
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12/03/2007 - Desde septiembre de 2006 Aldeas Infantiles SOS ayuda a refugiados de Darfur que se encuentran en Chad. Los equipos de Aldeas Infantiles SOS, dirigidos por Yolanda van den Broek, concentran su trabajo en aquellos niños y mujeres gravemente traumatizados que se encuentran en el gigantesco campo de refugiados Oure Cassoni, ubicado en pleno desierto, y en el que unas 26.000 personas tienen que vivir bajo muy duras condiciones. A finales de febrero, Angelina Jolie, la Embajadora de Buena Voluntad de ACNUR, visitó -acompañada por Yolanda- a algunas de estas familias.
Sin la ayuda de las ONG y las organizaciones de la ONU, nadie podría sobrevivir en Oure Cassoni, campamento ubicado a solo cinco kilómetros de la frontera con Sudán. En colaboración con ACNUR y el Comité Internacional de Rescate, Aldeas Infantiles SOS trabaja in situ para encontrar a aquellas familias que necesitan urgentemente atención terapéutica y médica, y para coordinar las medidas de ayuda. La semana pasada, la Embajadora de Buena Voluntad de ACNUR, Angelina Jolie, visitó el campo de refugiados en Oure Cassoni para darse una idea de la dramática situación y para abrir los ojos a la comunidad internacional sobre el destino de las personas de Darfur.
Durante su estancia de dos días visitó, acompañada por Yolanda van den Broek, a tres familias que son atendidas por Aldeas Infantiles SOS. Angelina Jolie quedó muy afectada al comprobar que desde su última visita, tres años atrás, la situación de la gente no ha cambiado realmente. De otro lado, las inquebrantables esperanzas de la gente de volver a Darfur, en la llegada de tropas de paz y en la sanción de los criminales de guerra le conmovieron mucho. Angelina quedó impresionada por el trabajo de las organizaciones de ayuda, cuyos empelados, a menudo, trabajan desde años en el lugar, y continúan imperturbablemente bajo estas difíciles condiciones.

Foto: Y. van den Broek
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ACNUR ha establecido en Chad doce campamentos para más de 230.000 refugiados de Darfur, y el de Oure Cassoni está situado en el punto más septentrional del país. En este campamento, hasta el comienzo del programa de ayuda de Aldeas Infantiles SOS, no se llevaba a cabo ningún tipo de ayuda para niños y mujeres traumatizados. No obstante, a casi todos les tocó vivir algo horroroso en su país y durante la huida. Como el pequeño Mahamat*, que ejemplifica la historia de miles de niños que han sufrido graves traumas y que necesitan urgentemente ayuda médica y psicológica, así como paz y seguridad. Yolanda nos cuenta su historia:
"La guerra en Darfur es una catástrofe para la gente. Muchos tuvieron que abandonar sus hogares después de que fueran saqueados y quemados, las mujeres y chicas fueron secuestradas, el ganado fue robado, y la gente tuvo que escapar de sus casas literalmente sin nada. Las personas de la tribu Zaghawa son resistentes y duras, y no hablan mucho sobre sus sentimientos. La mayoría de los hombres dirían que lo que más les duele es la pérdida de sus tierras, pero sólo es posible adivinar lo que la gente realmente ha pasado. Estoy segura de que con el transcurso del tiempo, saldrán a la luz más historias. Cada vez descubrirmos más traumas ocultos y escuchamos más experiencias estremecedoras. Es difícil escoger una sola historia, porque hay tantas que deberían contarse….pero ésta me ha conmovido especialmente.
Nos informaron de la existencia de un niño que necesitaba urgentemente nuestra ayuda. Fuimos a buscarlo a su casa. Todo era igual como en otros lugares: una tienda de campaña desolada, a su alrededor un muro de ayuda improvisado hecho de ladrillos de arcilla para evitar que las tormentas de arena la arranquen completamente. Afuera, estaba Mahamat, de siete años, sentado solo y desnudo bajo el sol. Un trozo de tela en su tobillo lo sujetaba a una estaca. Estaba sentado de cuclillas, con la boca abierta y la cara cubierta de moscas, y con su espalda desnuda golpeaba contra el muro. Cuando nos acercamos se escabulló alejándose lo más que el jirón de ropa atada a su pie le permitía.
La madre le trajo una camiseta vieja, nos sirvió té, y entonces nos contó la historia de Mahamat.
Hace tres años Mahamat era un niño completamente normal y saludable; un día, mientras jugaba afuera de su casa apareció un avión y bombardeó la casa de su vecino. Mahamat entró en pánico y huyó. Tan solo dos días después lo encontraron de casualidad en las afueras de su pueblo, completamente deshidratado, y lo llevaron a casa, donde su madre. Desde ese momento, Mahamat dejó de hablar. La madre tomó a sus otros cuatro hijos y a Mahamat y huyó a Chad. Nadie sabe dónde está el padre de los niños, que hace cuatro años desapareció; probablemente esté con los rebeles o muerto.

Foto: Y. van den Broek
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Desde la llegada al campamento, Mahamat ha intentado escapar y autolesionarse. La madre no sabía qué hacer para evitar que siguiera haciéndolo y lo ató. Mientras estábamos sentados a su alrededor, el niño golpeaba la arena y a sí mismo, y evitaba cualquier contacto visual. Después de un rato, me permitió tocarlo. Cuando desaté el nudo que lo tenía preso, e intenté caminar un trecho con él, apareció un esbozo de sonrisa en su rostro.
Mahamat ha permanecido durante tres años sentado de cuclillas, sus músculos se han acortado, no puede estirar las piernas y apenas puede andar. Su madre nos cuenta que durante los primeros meses después de llegar al campamento, Mahamat empezaba a temblar mucho cada vez que escuchaba un ruido repentino, o cuando aparecía un avión. Ahora, tres años después, parece estar entumecido, no se comunica con nadie, y vive completamente sumergido en su pequeño mundo. Durante nuetra visita, buscó el contacto físico, tomó nuestras manos, se sentó junto a mí, e incluso me miró algunas veces a los ojos.
Su madre no intentó buscar algún tipo de ayuda para Mahamat porque en el lugar donde vivían simplemente no había ninguna instalación médica. Ahora, está muy aliviada de que Aldeas Infantiles SOS le ayude y se ocupe de Mahamat. Durante nuestra primera visita, el niño parecía contento de salir de su pequeña prisión; actualmente hacemos con él terapia lúdica y alguien le acompaña a dar un paseo regularmente para que fortalezca sus músculos. Espero que podamos devolver a este pequeño un poco de confianza, un sentimiento de seguridad…un futuro."
*Nombre cambiado por la redacción