Soldados somalíes del gobierno de transición y etíopes inspeccionaron la Aldea Infantil SOS en busca de miembros de las milicias rebeldes. Ingresaron a la aldea después de negociar pacíficamente con empleados SOS y también registraron la clínica SOS.
Unos pocos empleados quedaron en la aldea para cuidar las instalaciones después de haberse evacuado a niños, madres y empleados el fin de semana pasado. Desde hace varios días el distrito en el que éstas se encuentran, está casi desierto. Se estima que unos 340.000 habitantes han huido de la capital somalí para escapar de las cruentas luchas.
Según Ahmed Ibrahim, director de los proyectos de Aldeas Infantiles SOS en Somalia, los soldados se retiraron después de haber inspeccionado la aldea, y han establecido al lado de ella una base provisoria. Ahmed Ibrahim agrega que la situación sigue siendo tensa y que no es claro si las tropas aliadas se retirarán o si continuarán con su ofensiva, ni cuando.
En caso de que los soldados se retiren, el personal médico SOS intentará poner en marcha nuevamente la clínica, señala Ahmed Ibrahim. Debido a la precaria situación de seguridad, desde hace varias semanas en el hospital local solo se ha podido trabajar de manera restringida.
Durante las cruentas luchas que han tenido lugar en los últimos seis días, 13 misiles cayeron en el terreno de la Aldea Infantil SOS, impactando también en un ala de la clínica donde se atendía a personas heridas. El día de ayer, en vista del avance de las tropas gubernamentales y del retiro de las milicias islámicas, familia y amigos de los heridos pasaron a buscarlos para llevárselos.
Ahmed Ibrahim espera que en los próximos días la situación se calme notoriamente y que en poco tiempo los proyectos de Aldeas Infantiles SOS puedan recomenzar con sus labores normales.
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