Los soldados rebeldes también han tomado el control de las colinas sobre las que se encuentra situada la Aldea Infantil SOS de Bukavu y han exigido a las madres SOS y a los niños que se queden en sus casas. Las reservas de provisiones en la ciudad de Bukavu y en la Aldea Infantil SOS son escasas.
En las casas familias SOS han sido robados algunos objetos personales; los soldados se llevan toallas, jabón y alimentos. En estos momentos, representantes de Aldeas Infantiles SOS están tratando de entablar contacto con la vecina Ruanda para obtener suministros.
No obstante, otras organizaciones no gubernamentales se han visto más afectadas por los saqueos que Aldeas Infantiles SOS. Según fuentes de las Naciones Unidas en el Congo, muchos comercios de Bukavu han sido víctimas de robos, lo mismo que diferentes oficinas de ONG y organizaciones internacionales, y casas de dignatarios. El director del Programa de Alimentación Mundial de las Naciones Unidas (WFP) en Bukavu declaró para la BBC que habían desaparecido 300 toneladas de comida.
La BBC también ha afirmado que al menos 65 personas han sido asesinadas en el transcurso de los enfrentamientos y que miles de personas han huido a Ruanda. Según Reuters, estos actos de violencia son un duro golpe para el proceso de paz del país, ya de por sí frágil.
De momento, la situación es estable en Uvira, donde se encuentra la segunda Aldea Infantil SOS del Congo. Esta aldea, situada igualmente al este del país, dista unos 120 kilómetros de Bukavi.
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Aldeas Infantiles SOS comenzó su labor humanitaria en la República Democrática del Congo, anteriormente conocido como el Zaire, a finales de los años ochenta. La Aldea Infantil SOS Bukavu, inaugurada en 1989, acoge a unos 150 niños. Posteriormente la aldea fue ampliada con un jardín de infancia, una escuela primaria y un hogar juvenil. En 1996, cuando recrudeció la guerra civil, la organización abrió un dispensario médico SOS que hoy en día todavía sigue operativo.