
Cola de espera en la Clínica SOS Materno-Infantil - Foto: H. Atkins
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Aun durante la peor época de la guerra civil, en la que todos abandonaron la ciudad, incluyendo las representaciones diplomáticas, los empleados de Aldeas Infantiles SOS continuaron imperturbables con su trabajo. Desde comienzos de los años noventa, cuando el país se hundía en el completo caos, las instalaciones médicas, sobre todo, ofrecen servicios vitales a cientos de miles de personas. En aquellos años se redefinieron los proyectos sin demora, por lo que la escuela se convirtió en un centro médico de emergencia y el terreno de la Aldea Infantil SOS en un hospital de campaña. La clínica materno-infantil, que se abrió en aquella época de crisis, es hasta la actualidad la única en la ciudad con personal calificado donde la gente puede recibir atención médica gratuita.
Mogadiscio es un sinónimo de desorden, destrucción y arbitrariedad. En la ciudad hay dos millones de habitantes y aproximadamente un millón de armas, que son el único medio de poder válido ante la falta de una instancia política central. En los últimos años, los empleados de las instalaciones de Aldeas Infantiles SOS también han vivido situaciones peligrosas en repetidas ocasiones. En algunos casos, la población local actuó en su defensa mediante demostraciones públicas en las que protestaron contra agresiones violentas, y en las que exigieron que Aldeas Infantiles SOS pudiera trabajar sin impedimentos.

En la Escuela SOS de Enfermería en Mogadiscio - Foto: H. Atkins
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En septiembre del año pasado hubo un atentado que cobró las vidas de la hermana Leonella Sgorbati y de su guardaespaldas. La hermana Leonella, junto con otras religiosas de la orden misionera de la Consolata trabajaba voluntariamente para Aldeas Infantiles SOS en Mogadiscio desde hacía varios años; ella erigió y dirigió en Somalia la única escuela SOS de enfermería. Su muerte ensombrece el trabajo de Aldeas Infantiles SOS, y los recientes desarrollos políticos hacen que el futuro del país, considerado desesperanzador desde hace varios años, lo parezca más todavía. "No puedo decir qué va a depararle el futuro a Aldeas Infantiles SOS aquí", señaló Claudio Croce, responsable del proyecto en Somalia, durante su visita a Austria en noviembre de 2006. Hasta hace pocos meses clanes y caudillos militares dominaban barrios y calles, cuyo resultado fue un intrincado conglomerado de zonas de poder y actores políticos. "Todos hacen lo que quieren", precisó Claudio Croce al describir la situación de anarquía reinante en la ciudad. Después vinieron los tribunales islámicos (UIC - Unión de Tribunales Islámicos), que trajeron algo parecido al orden en la estructura del poder, y eran más predecibles pero, sin embargo, no tenían una posición clara frente a las organizaciones de ayuda como Aldeas Infantiles SOS.

Foto: G. Ulutuncok
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Durante ese tiempo Claudio Croce se percató de que el respaldo de la población, que siempre había sido un factor decisivo para el trabajo de Aldeas Infantiles SOS, fue más débil. Aun cuando la organización de ayuda estaba localmente arraigada en Somalia, y era dirigida sobre todo por somalíes, los tribunales islámicos consideraban obviamente a Aldeas Infantiles SOS como una organización occidental. No obstante, nunca llegaron a hacer una declaración pública sobre su posición frente a Aldeas Infantiles SOS porque fueron expulsados por tropas de Etiopía y soldados del gobierno de transición. La situación en Mogadiscio se ha agudizado en las dos últimas semanas, y las tropas estacionadas en la ciudad intentan ahora ganar el control sobre ella.
¿Y las instalaciones de Aldeas Infantiles SOS? Siguen funcionando, como en los años anteriores. Se ha contratado personal de seguridad adicional, y están en estado de alerta las 24 del día. Tanto los empleados de la clínica, como los estudiantes de la escuela de enfermería están preparados en caso de que la situación empeore. En la Clínica SOS Materno Infantil se continuará atendiendo diariamente a unos 250 niños y unas 100 mujeres; en las salas de parto nacen diariamente un promedio 14 niños. En total trabajan nueve médicos en la clínica, y cerca de 300 empleados en todas las instalaciones de Aldeas Infantiles SOS. Ahmed Ibrahim, que trabaja para Aldeas Infantiles SOS de Somalia desde hace 15 años, señaló recientemente que en esta fase de cambios radicales, la enorme simpatía y apoyo de la población local son los responsables de que las instalaciones de la organización puedan continuar con su labor.