Las escuelas y guarderías, tanto privadas como públicas, que llevaban cerradas desde el 26 de marzo, volvieron a abrir sus puertas el 9 de mayo, y también los niños de la Aldea Infantil SOS de Lomé se reincorporaron a las clases. Según el director de la aldea, Aurelien Ajavon, ha mejorado la situación desde los disturbios tras las elecciones presidenciales del 24 de abril. Los niños pueden moverse con relativa tranquilidad y libertad, aunque por motivos de seguridad no deben alejarse demasiado de la Aldea Infantil SOS. "Hemos asegurado a los niños que dentro de la aldea no les puede pasar nada", explica Aurelien Ajavon.
No obstante, si la situación empeorara drásticamente y hubiera peligro para los niños y las madres, podrían trasladarse rápidamente al vecino Benin. Los bancos y mercados también vuelven a estar abiertos, aunque los precios de los alimentos siguen siendo muy elevados. Como medida de precaución, las madres de la Aldea Infantil SOS seguirán con el acopio de provisiones que iniciaron al comienzo de la crisis.