La vida con el mar 

343 botes de pesca para más de 1.100 familias 

En muchos países se venera al mar como a un Dios. Antes de cada salida, los pescadores elevan una oración pidiendo que la pesca sea abundante y que regresen sanos y salvos. Lo mismo sucede en Tailandia. Muchas personas de las regiones costaras viven de la pesca, venden sus productos en los mercados y cubren con ella sus propias necesidades.
Foto: Dominic Sansoni
Akkampettai/India - Foto: D. Sansoni

Pero después del 26 de diciembre de 2004, perdieron por completo la confianza en el Dios del mar. Jeevanandam, de 14 años, procedente de India señaló: "una madre no se come a sus hijos". La mayoría de las personas no había oído hablar nunca antes de un tsunami.

El que los pescadores nuevamente hagan sus plegarias diarias antes de salir mar adentro, es algo más que tan solo una imagen simbólica. Su existencia depende directamente del mar y muchos no pueden ni quieren imaginarse otra forma de vida diferente. La pérdida de los botes y aparejos de pesca a causa del tsunami afectó muy duramente a muchos pescadores. Isahak, del pequeño pueblo tailandés Bang Kluay Nok, fue uno de ellos.


Foto: Dominic Sansoni
Foto: D. Sansoni

El día en que los hombres volvieron a salir por primera vez con sus nuevos botes y redes fue toda una fiesta. En India, Tailandia y Sri Lanka Aldeas Infantiles SOS puso a disposición de los pescadores un total de 343 botes, así como redes, aparejos de pesca, neveras portátiles y motores para los botes. Muchos de los pescadores tienen ahora botes más estables con los que pueden permanecer en el mar también durante la noche. A menudo varias familias comparten un bote.

 La ayuda de emergencia estuvo mejor organizada en Tailandia gracias a la presencia de una red profesional compuesta por organizaciones de ayuda estatales e internacionales. Por ello, Aldeas Infantiles SOS concentró su trabajo en pueblos pequeños fuera de los centros turísticos que recibieron una gran ayuda inmediata pero no para la reconstrucción. Con el apoyo de Aldeas Infantiles SOS, los lugareños construyeron casas bonitas y sólidas, y recibieron botes, lo que para Isahak significó el fin de una paralizante inactividad: ya no vive de limosnas, sino que ahora puede volver a gana el sustento para su familia. Generalmente, en las familias de pescadores los niños también trabajan, pero Isahak ha roto con esa tradición y actualmente sus hijos van a la escuela.


Foto: Sebastian Posingis
Ban Tung Wha/Tailandia - Foto: S. Posingis

"En las tardes los niños esperan a su padre delante de la casa. Saben que llegará pronto con su nueva red de pesca y que entonces todos comeremos juntos." Amena, de Bang Kluay Nok (Tailandia)





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