Pérdida y nuevo comienzo 

Seis Aldeas Infantiles SOS en tres países 

Los niños marcaron con gran emoción los lugares para sus plantas favoritas. Se plantaron árboles, flores y arbustos. Eso fue justo antes de mudarse a su nuevo hogar, la Aldea Infantil SOS Meulaboh, ubicada en la costa meridional de Sumatra.
Foto: Sebastian Posingis
La Aldea Infantil SOS en Meulaboh/Indonesia - Foto: S. Posingis

Se estima que 40.000 personas murieron en la capital del distrito de Aceh Barat durante el tsunami. Casi tres años después de la catástrofe, los niños se han mudado con sus madres SOS a la nueva aldea.

Casi todos son sobrevivientes del tsunami, también las madres. Algunos de los niños han perdido a sus padres, otros solo a uno de ellos, y también a sus hermanos. Por diversas razones, a veces, los sobrevivientes no están en condiciones de hacerse cargo de sus hijos. Y a ellos se suman niños provenientes de familias desintegradas.

Foto: S. Posingis
Madre SOS de Meulaboh - Foto: S. Posingis

Muchas mujeres que perdieron a sus esposos e hijos se ocupan hoy en día de una "nueva" familia. Tal como Yusmanidar, quien junto con los dos hijos que también sobrevivieron, ha encontrado en la profesión de madre SOS un nuevo apoyo y sentido en su vida.

Durante el transcurso del proyecto de reconstrucción se erigieron un total de seis nuevas Aldeas Infantiles SOS: dos en India (Pondicherry y Nagapattinam), tres en Indonesia (Medan, Banda Aceh y Meulaboh) y una en Tailandia (Phuket). La construcción de la Aldea Infantil SOS planeada en la costa oriental de Sri Lanka no pudo llevarse a cabo debido al resurgimiento de la guerra civil. Gracias a las generosas donaciones, los gastos de mantenimiento de las nuevas aldeas están cubiertos durante varios años.

Foto: Sebastian Posingis
En Aldea Infantil SOS Medan/Indonesia - Foto: S. Posingis

Las nuevas Aldeas Infantiles SOS ofrecen un nuevo hogar a unos 800 niños. Los sitios donde se construyeron fueron elegidos de tal manera, que las familias desfavorecidas de los alrededores de la aldea se beneficien a largo plazo de la variada infraestructura social (programas de fortalecimiento de familias, jardín de infancia, centros social y de formación profesional).

Nasrudin cuenta en voz baja, que a veces las imágenes de ese fatídico día resurgen en su mente, y que incluso el recuerdo de aquel olor tan raro no lo deja respirar. Él fue el primer niño admitido en la Aldea Infantil SOS Meulaboh. Cuando las imágenes oscuras del pasado desaparecen, vuelve a sonreír y dice: "Cuando sea grande voy a ser director de una Aldea Infantil SOS y ayudaré a otros niños que también hayan perdido a sus padres".



Foto: S. Posingis
Meulaboh/Indonesia - Foto: S. Posingis

"Mi tristeza fue disminuyendo día a día, porque vi como los niños superaban la tragedia. Ellos me dan fuerza y sentido a mi vida". Yusmanidar, madre SOS, Meulaboh


 

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