Piedra sobre piedra 

2.232 casas en 15 localidades 

Aldeas Infantiles SOS no había realizado nunca antes un programa de construcción de esta magnitud antes de la catástrofe del tsunami. En cuatro países se construyeron un total 2.232 casas familiares para más de 11.000 personas. A pesar que la organización de ayuda a niños, especializada en la acogida infantil, llevó a cabo por primera vez un proyecto de tal envergadura, este fue y todo un éxito.
Foto: Sebastian Posingis
Komari/Sri Lanka - Foto: S. Posingis

No es posible hacer una lista de todas las dificultades que surgieron. En Sri Lanka se concentraron todos los problemas que muchas organizaciones de ayuda tuvieron que enfrentar durante el periodo de reconstrucción: desde conflictos por los terrenos y otros intereses, pasando por disposiciones legales que cambiaban frecuentemente y discrepancias políticas, hasta violentos incidentes. Por ello debemos resaltar especialmente los proyectos de construcción que los empleados de Aldeas Infantiles SOS llevaron a cabo en Sri Lanka, bajo condiciones peligrosas por momentos. Aldeas Infantiles SOS fue la primera ONG en Sri Lanka que firmó un acuerdo bilateral con el Gobierno para la reconstrucción de toda una localidad.

 Se construyeron casas que de un lado seguían la tradición local, y de otro se adecuaban a las necesidades de las familias. En algunas localidades, también restableció toda la infraestructura (vías de comunicación, abastecimiento de agua y electricidad, canalización). Tan solo en Komari, un pueblo de pescadores en la costa oriental de Sri Lanka, se erigieron unas 600 casas nuevas, a las que se sumaron importantes instalaciones sociales para jardines de infancia, escuelas, centros médicos y de asesoría. La construcción de casas en los pueblos destruidos de Sumatra también pudo finalizarse en el tiempo estimado, a pesar de los enormes retos logísticos y gracias a la ayuda activa de los propios afectados.

Foto: Sebastian Posingis
Kayankerni/Sri Lanka - Foto: S. Posingis

Desde Komari, pasando por Pudukuppam en la costa de India, hasta Gampong Cot en Indonesia, la gente perdió literalmente todo. Pueblos enteros desaparecieron, y con ellos sus habitantes y todo lo que habían logrado. Raju, un administrador de correos jubilado de Komari, quería disfrutar esta nueva etapa de su vida, pero en lugar de ello, perdió la casa que quería dar como dote a su hija. Entretanto, él y su familia tienen una casa pequeña nueva. Al igual que otras miles de familias. Y lo más importante es que con ello también retornó la creencia en el futuro y la confianza en que lo pueden logar.

UN-Hábitat, el Programa de las Naciones Humanas para Asentamientos Humanos, publicó en abril de 2006 un estudio donde se analizaban los trabajos de reconstrucción de las casas familiares de unas 35 organizaciones en Indonesia. En él se evaluaron aspectos como la participación de las personas afectadas en la toma de decisiones, la calidad de la construcción y el proceso de adjudicación de las casas. Los proyectos de Aldeas Infantiles SOS estuvieron entre los mejores y el trabajo en Suak Raya recibió incluso la nota más alta.



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