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| Los niños, las primeras víctimas de la crisis alimentaria - Foto: Archivo SOS |
Al igual que en otros países de Centroamérica, también en Haití los precios de los alimentos básicos han aumentado drásticamente en los últimos meses. Según la ONU, Haití figura entre los países menos desarrollados de la Tierra y es uno de los más pobres del Hemisferio Occidental.
La difícil situación ha originado el éxodo masivo del campo a la ciudad. En la mayoría de los casos, la esperanza de una vida mejor desaparece para dar paso a una situación todavía peor. Las consecuencias son palpables en los guetos y en un aumento de la pobreza. Los niños y jóvenes, y sobre todo muchos bebés, son las primeras víctimas de la crisis. Cada vez hace falta más dinero para adquirir alimentos y los niños dejan de asistir a la escuela por no poder seguir pagando las tasas escolares. Entretanto, la situación ha empeorado drásticamente y son muchas las familias que dependen de la ayuda humanitaria. Desde 2007, los precios de los alimentos se han disparado. En sólo un año los precios se han triplicado, y no parece que vayan a frenar su escalada; de hecho, entre enero y febrero de 2008 aumentaron hasta un 76%. La población haitiana se alimenta principalmente de arroz, judías, maíz y cereales; productos que se cultivan en el país pero no en cantidad suficiente para autoabastecerse por lo que se hace necesario recurrir a las importaciones. En el caso del arroz, por ejemplo, con la importación se cubre el 95% de la demanda. Los haitianos destinan una gran parte de sus ingresos a comprar alimentos; además, la escalada de precios les obliga a adquirir productos alternativos menos costosos. En la actualidad, por el precio de 1 kg de arroz se pueden conseguir dos kilos y medio de cereales, otro motivo por el cual se venden más cereales.
La subida permanente de los precios de los alimentos básicos, como los cereales y el arroz, ha forzado a los más pobres del país a alimentarse a base de galletas de barro, conocidas como "picas", cuyo precio también ha subido últimamente. Estas galletas de barro, que a veces se mezclan con sal y grasa vegetal, son altamente perjudiciales para la salud, ocasionando desnutrición, dolor intestinal y otros efectos dañinos por toxinas potencialmente mortales y parásitos.
Las consecuencias para Aldeas Infantiles SOS
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| El sustento básico de los niños es prioritario en el programa de fortalecimiento de familias - Foto: Archivo SOS |
La situación actual también afecta a Aldeas Infantiles SOS. Las madres de las aldeas procuran estirar su presupuesto y buscar otras alternativas. Compran alimentos más baratos y han adaptado un poco la alimentación. Evitan las grandes compras y ahorran en pequeñas cosas de la vida diaria. Lo prioritario para ellas es la adquisición de alimentos y la salud de los niños.
El aumento de los precios de los alimentos también tiene sus repercusiones en los programas de fortalecimiento de familias de Aldeas Infantiles SOS de Haití. Los niños ya no reciben tres comidas diarias, como hasta ahora, ya que el dinero solo alcanza para una o dos como máximo. Además de apoyar a los niños, los programas ofrecen a los adultos la posibilidad de aprender a leer y escribir con el fin de estar mejor preparados para el mercado laboral. En la actualidad, la principal preocupación es garantizar el sustento básico de los niños. Muchas familias acuden a Aldeas Infantiles SOS de Haití pidiendo ayuda, pero, tal y como está la situación, la organización no está en condiciones de aceptar a más familias en sus programas.
Revueltas de hambre y huída
Los acontecimientos de los últimos meses han sembrado mucha inseguridad entre la población, provocando revueltas que han llevado a la destitución del primer ministro haitiano, Jacques-Édouard Alexis.
Con el fin del régimen dictatorial de Duvalier en 1986, la política neoliberal del Gobierno haitiano permitió la apertura del mercado a productos de exportación. Esto tuvo repercusiones negativas para el mercado local: los productos agrarios haitianos fueron perdiendo valor paulatinamente y provocaron, en gran parte, la desarticulación productiva del sector agrícola local.
El aumento constante del precio del petróleo, la actual crisis política y la creciente inflación parecen ser los responsables de la explosión del precio de los alimentos en el país más pobre del continente americano.
En los últimos años son muchas las personas que han emigrado a otros países, sobre todo a los Estados Unidos, huyendo de la miseria. Muchos se lanzan al mar, arriesgando su vida en numerosas ocasiones en botes que no están preparados para la alta mar. A menudo, dejan a sus hijos atrás, en un país cuya espiral de pobreza sigue aumentando.