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| Familias reciben paquetes de alimentos - Foto: Archivo SOS |
El aumento del precio de los alimentos ha agudizado los problemas de Aziza, una viuda y madre soltera que recibe el apoyo de Aldeas Infantiles SOS de Egipto en El Cairo, en el marco del programa de fortalecimiento de familias.
Zawya el Hamra es la barriada pobre de El Cairo donde reside Aziza*, una madre soltera de 33 años, junto con su madre y sus tres hijos. La vivienda de dos dormitorios donde viven de alquiler no dispone de cocina propia ni de cuarto de baño, sino que estos se comparten con los vecinos. Aziza participa en el programa de fortalecimiento de familias (FSP) de El Cairo desde hace dos años. Gracias a la asistencia y al apoyo ofrecido en el marco de este programa, los niños que corren el riesgo de perder el cuidado de su familia pueden crecer en un entorno familiar y protector
El esposo de Aziza, que se ganaba la vida vendiendo verdura en la calle, falleció hace ocho años. Pocos meses después de su muerte, Aziza perdió todo lo que poseía en manos de su familia política, incluyendo un pequeño terreno y el hogar donde vivía con su familia. Hoy, Aziza, madre de tres niños menores de 13 años, ve multiplicada su tragedia como consecuencia de la subida drástica del precio de los alimentos en Egipto.
Aziza recibe de la mezquita local, en concepto de pensión, una ayuda mensual de 240 libras egipcias (EGP) o 44 dólares estadounidenses (USD). Con este dinero paga el alquiler, la electricidad, el agua y la comida, entre otros productos básicos.
En la cola para comprar pan
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La compra de alimentos se ha hecho difícil para familias en Egipto - Foto: Archivo SOS |
El arroz y el pan son los dos alimentos más importantes de la dieta egipcia para todos aquellos que no pueden permitirse adquirir carne, pescado o pollo. La gran demanda de pan ha obligado al Gobierno a imponer restricciones en las cantidades que pueden comprarse en las panaderías estatales. En El Cairo, 20 barras de pan local, conocido por su mala calidad, cuestan una libra egipcia. Se va a comprar a estas panaderías simplemente por cuestiones de dinero, aunque en la práctica resulta una tarea agotadora que llega a costar los nervios.
Hacer cola durante horas en la panadería también forma parte de la rutina diaria de Aziza, quien, a pesar del esfuerzo, no siempre sale airosa. El las panaderías estatales, el pan se suele agotar a menudo, y en los supermercados se vende a precios tan elevados que sólo se lo pueden permitir los ricos.
Los precios de otros productos también se han disparado; por ejemplo, este año el arroz se vende a 4 EGP, mientras que hace un año costaba menos de 3 EGP; y las lentejas cuestan 9 EGP, casi el doble de lo que la gente pagaba el año pasado.
Aziza es sólo una de los muchos participantes del programa de fortalecimiento de familias que ya no puede seguir costeando la comida de sus hijos. Sin embargo, con la ayuda del FSP, al menos éstos pueden seguir asistiendo a la escuela y no se ven obligados a ir a trabajar. El próximo año, Aziza seguirá una formación -también ofrecida por el FSP- que la ayudará a abrir una microempresa y la asentará como cabeza de familia en un país donde los precios de los alimentos básicos han alcanzado dimensiones astronómicas.
A petición de la interesada, el nombre ha sido cambiado para proteger su privacidad.