La escalada de los precios de los alimentos pone a prueba a las familias 

"Los precios de los alimentos básicos y de energía se han disparado, poniendo a muchos niños, ya de por sí vulnerables, en una situación delicada”, declara Helmut Kutin, Presidente de SOS-Kinderdorf International. En muchas comunidades, sobre todo de África, Asia y Latinoamérica, el aumento del coste de vida obliga a los padres a tomar decisiones difíciles para poder cubrir las necesidades básicas de sus hijos.

Foto: Dominic Sansoni
Foto: D. Sansoni

Para muchos de los 800 millones de personas que ya tienen dificultades para cubrir sus necesidades básicas, el aumento del precio de los alimentos supone una tensión adicional insostenible. Las familias con ingresos fijos bajos, como es el caso de los peones a sueldo, son las que más se han visto afectadas por la crisis alimentaria. Precisamente para este grupo de personas, más sensibles a las fluctuaciones en los precios de los alimentos básicos, los productos de primera necesidad, como el arroz, los cereales o el maíz, se están convirtiendo en artículos de lujo, inaccesibles para ellos. Esta situación está causando disturbios sociales en muchos países en vías desarrollo.

 En nuestra labor con familias hemos observado que los niños son más vulnerables cuando sus padres tienen que enfrentarse a dificultades socioeconómicas. Por esta razón, una gran parte del trabajo que realiza Aldeas Infantiles SOS con las familias incluye el ayudarles a conseguir fuentes de ingresos que les permitan mantener a sus hijos. Richard Pichler, Secretario General de SOS-Kinderdorf International, prevé un empeoramiento drástico de la situación de muchas familias en caso de que continúe la crisis alimentaria: "Por supuesto, las familias de las Aldeas Infantiles SOS también tienen que tomar precauciones y ajustar su presupuesto para compensar el aumento de los gastos de alimentación. No obstante, la crisis afecta mucho más a las familias de nuestros programas de fortalecimiento de familias. En la situación en la que se encuentran, se ven obligadas a recurrir al dinero previsto para la educación y salud de sus hijos para poder adquirir alimentos. Algunos niños incluso han sido sacados de las escuelas."

Este incremento de los precios de los alimentos y de la energía se debe a una combinación de factores. El gran desarrollo de la producción de carburante alternativo ha causado un gran impacto en los precios de la comida. Como las reservas de petróleo comienzan a disminuir y el precio del mismo no deja de aumentar, habiendo doblado su precio el pasado año, este tipo de energía alternativa es cada vez más atrayente. Los diferentes tipos de biocombustible, como puede ser el etanol, se producen a partir de cereales, por lo que se destina más tierra de labranza a este propósito y se produce menos para alimentación, con la consiguiente subida de los precios. A esto hay que añadir que el precio de productos agrícolas, tales como fertilizantes a base de petróleo, también se ha disparado, en algunos casos hasta un 70%.

Además de los altos costes de producción, los cambios climáticos (escasez de lluvia, sequías e inundaciones) también influyen en los precios de los alimentos, ya que las malas condiciones climáticas tienen un impacto negativo en las cosechas.

Foto: Joris Lugtigheid
Foto: J. Lugtigheid

Con el crecimiento de áreas urbanas y la prosperidad de algunos mercados asiáticos, mucha gente puede permitirse consumir mayores cantidades de alimentos caros, como productos cárnicos. Esto significa que la demanda de comida  y, por ende, su valor en el mercado mundial, ha aumentado.

A estos  problemas se suman las políticas de restricción de exportaciones en países productores, así como la especulación en el mercado mundial. Los más afectados por el alza de los precios son aquellos países que dependen en gran medida de la importación de alimentos básicos, como es el caso de Filipinas con el arroz, de México con el maíz y el arroz; y de Kosovo con los cereales.

Según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, el dinero destinado a la importación de alimentos en el año 2008 aumentará un 26% con respecto a 2007.

Richard Pichler destaca que "la actual situación exige la solidaridad internacional y una estrecha cooperación entre organizaciones, gobiernos y autoridades del mundo económico. Nosotros, en Aldeas Infantiles SOS, buscamos en los diferentes países donde estamos presentes soluciones individuales a problemas específicos que nos mantendrán ocupados de medio a largo plazo. Es primordial garantizar todos los derechos del niño, lo que se ha convertido en todo un reto en las actuales circunstancias. Para poder proteger a cada uno de los niños de las consecuencias de esta crisis mundial, Aldeas Infantiles SOS necesitará con seguridad medios adicionales."

Debido a su trabajo en y con comunidades de todo el mundo, Aldeas Infantiles SOS no está al margen de la crisis alimentaria. Veamos más de cerca la situación en algunos países.

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