Los pobres urbanos de Kosovo, los más afectados por la crisis alimentaria 

La crisis de pobreza en Kosovo se agrava cada día más debido al aumento de los precios de los alimentos. La subida del precio de los cereales, y con ello del pan, afecta a las familias que ya viven en la extrema pobreza, y a los niños, que hace que sean todavía más vulnerables.
 

Foto: Katerina Ilievska
El aumento de los precios de los alimentos lleva al límite la capacidad de los pobres de Pristina  - Foto: K. Ilievska
"Como resultado de la malnutrición, cada vez hay más niños enfermos", explica Nezahat Salihu-Ramadani, director de Aldeas Infantiles SOS de Kosovo. Según el Banco Mundial, el 37 % de los kosovares vive por debajo del umbral de pobreza y un 15 % de la población lo hace en la extrema pobreza. La destrucción de los medios de producción, la gran emigración a las ciudades y la urbanización de áreas agrícolas durante el conflicto de los años noventa tuvo un gran impacto en la capacidad de mucha gente de poder asegurarse el sustento. Como resultado de la crisis alimentaria, esta vulnerabilidad está aumentando.

Los precios de la comida han aumentado en toda la región de los Balcanes. Hasta ahora, Kosovo es la zona que se ha visto más afectada, ya que depende mucho de la importación de productos alimenticios, en parte debido a la falta de medidas innovadoras en su sector agrícola durante la década de los noventa.

La alimentación tradicional de los kosovares se basa en el pan, y otras comidas cuyo ingrediente principal es la harina, como por ejemplo, el burek, una especie de empanada. A pesar de que tanto la harina como los cereales están exentos de impuestos, el precio del pan, del aceite comestible y la harina, se han duplicado desde noviembre de 2007. El precio del arroz, otro producto de primera necesidad, se ha triplicado y la carne y otros productos lácteos también se han visto afectados. Un cartón de huevos ahora cuesta 3 € cuando antes valía 1,90 €. El incremento de los precios de los alimentos ha sido especialmente notable en los últimos seis meses y en el último trimestre se ha vuelto más crítica; además se espera que todavía sigan subiendo.

Para los pobres, esto significa una enorme disminución de su poder adquisitivo. "Especialmente los que viven de subvenciones estatales ya no pueden costearse la mayoría de productos básicos", cuenta Nezahat Salihu-Ramadani. Ahora, la gente realmente tiene que establecer prioridades sobre sus necesidades y se puede observar un claro cambio en lo que la gente compra y come.

La crisis alimentaria vista como "crisis familiar"

Foto: Katerina Ilievska
Jugando en el Jardín de Infancia SOS Pristina - Foto: Katerina Ilievska

En Kosovo, la pobreza es uno de los motivos más frecuentes por los que las familias solicitan ayuda en el marco de los programas de fortalecimiento de familias. Aldeas Infantiles SOS de Kosovo ofrece sus servicios a familias que viven en Matiqan y Gracanica, dos distritos de Pristina, la capital del país.

Matiqan es una de las áreas más pobres de Pristina: tan solo tiene un hospital y una escuela para una población de 7.000 albanokosovares. Una tercera parte de las familias de Matiqan depende de ayudas sociales, la tasa de desempleo es de casi un 80%, y los casos de violencia doméstica, trabajo infantil y discriminación de género están aumentando. Algunas familias sobreviven con tan solo 35 € al mes, en una ciudad donde una barra de pan cuesta 0,50 €. La mayoría de las familias que reciben apoyo del programa de fortalecimiento de familias tienen como cabeza de familia a madres solteras, hermanos o en ellas los padres son enfermos terminales o presentan desórdenes psicológicos.

Gracanica es un enclave serbio situado en el sur de Pristina. Desde los conflictos de 1999, sus aproximadamente 10.000 habitantes viven aislados detrás de vallas con alambres de púas y protegidos por tropas de KFOR (fuerzas de la OTAN en Kosovo). Unas 130 familias de Gracanica, al igual que en Matizan, tienen las mismas condiciones de vida y corren el riesgo de que se rompan sus familias. Las familias serbias se las arreglan con las restricciones de movimiento y el aislamiento, lo que les priva de muchos servicios públicos.

Fetiye Gjaku-Morturi, un trabajador social del programa de fortalecimiento de familias, atestigua que la gente lucha a diario y se refiere a la crisis alimentaria como una "crisis familiar". Las familias se ven afectadas por esta situación ya que no pueden adquirir alimentos a precios tan elevados. "Una familia de tres miembros dispone de unos 55 € al mes y con los precios actuales, esto llega para muy poco; así que solo puede comprar los alimentos más básicos."

El programa de fortalecimiento de familias SOS en Pristina se centra especialmente en el desarrollo de habilidades para los padres, formación profesional para adultos y desarrollo educativo para niños. Al principio se ofrece ayuda específica, como asistencia económica limitada y donaciones en especie. Aunque sea necesario ampliar los programas de fortalecimiento de familias, tanto en cuanto al número de participantes como para dar más ayuda a las familias que ya forman parte del programa, los fondos y la capacidad disponible actuales no lo permiten. Aún así, actualmente cuatro de las familias más vulnerables de este programa reciben paquetes de comida mensuales.

Las familias de la Aldea Infantil SOS Pristina lidian con la situación preparando algunas comidas más que otras. Nezahat Salihu-Ramadani nos explica que el precio del pan y del aceite, considerados de vital importancia, se ha duplicado y que las familias han tenido que eliminar parcialmente de sus dietas ciertos alimentos como frutas, algunas verduras, zumos y carnes.

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