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| Las provisiones se consideran un regalo del cielo - Foto: Archivos SOS |
En agosto y septiembre de este año, una serie de huracanes especialmente cruentos asolaron Haití, el país más pobre del continente americano. Se estima que las tormentas que azotaron la isla con sólo unos días de intervalo entre una y otra han costado la vida de 700 personas, y todavía hay muchos desaparecidos, podría ser que para siempre, pues las inundaciones han arrastrado muchos cuerpos a la profundidad del océano. Según los equipos de ayuda locales, al menos 800.000 haitianos necesitan ayuda con urgencia, ya que no sólo han visto desaparecer sus hogares, sino también sus cosechas y su ganado. Una de las peores noticias es la destrucción completa del valle de Artibonite, donde se produce el 80% del arroz de Haití.
Según Celigny Darius, el director de Aldeas Infantiles SOS de Haití, algunas familias que habían perdido sus hogares y todos sus bienes pasaron más 20 días en refugios improvisados, a menudo consistentes únicamente en cuatro paredes y un techo sobre sus cabezas, sin agua, comida, esterillas donde poder tumbarse o instalaciones sanitarias. Algunos de esos refugios eran escuelas, por lo que al dar comienzo las clases, la gente que se encontraba allí tuvo que trasladarse a vivir con familiares o amigos, lo que en muchos casos significó compartir una habitación con siete personas. Un hecho más que, sumado a la falta de agua potable y medicamentos, aumenta el riesgo de la propagación de enfermedades contagiosas.
Los niños y el personal de las dos Aldeas Infantiles SOS del país -Santo y Cap Haïtien- no han sufrido daños; no obstante, Aldeas Infantiles SOS ha lanzado un programa de emergencia para ayudar a 50 familias del programa de fortalecimiento de familias que se vieron seriamente afectadas por las terribles tormentas. En el marco del programa se les distribuye cada semana, y por un periodo de dos meses, un paquete con productos alimenticios básicos, como arroz, leche, judías y maíz.
El Sr. Darius destaca que, a pesar de las dramáticas condiciones en las que se encuentran las treinta familias de Santo y las veinte de Cap Haïtien-que fueron seleccionadas por ser las más gravemente afectadas por la falta de alimentos- han dado prueba de una extraordinaria solidaridad: "se ha calculado para que las provisiones den abasto exactamente dos semanas, el tiempo justo hasta la siguiente distribución, y, aún así, la mayoría de las familias seleccionadas las comparten con sus vecinos y amigos más cercanos. Consideran las provisiones un regalo del cielo, y como tal, están obligados a compartirlo, aunque sea lo único que tengan".
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| Las familias más afectadas fueron cuidadosamente seleccionadas - Foto: Archivos SOS |
La falta de alimentos, cobijo y la más mínima infraestructura se presenta en un momento especialmente delicado para Haití, ya que coincide con la instauración de un nuevo gobierno, tras la dimisión del precedente en abril de 2008. Aunque un gran número de organizaciones humanitarias están haciendo todo lo posible para cubrir las necesidades básicas de la población, como ropa, agua potable y medicamentos, la falta de una coordinación central dificulta enormemente la distribución de la ayuda a las personas más necesitadas.
A pesar de la amplitud del desastre y de la cobertura de los medios de comunicación, la respuesta internacional está siendo excepcionalmente lenta, señalan los portavoces de organizaciones humanitarias, entre ellas la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas, informa la agencia Reuters. El Sr. Darius corrobora la situación: "hasta el momento, los haitianos no han recibido ni la décima parte de lo que realmente necesitan".