
Las sonrisas infantiles han sobrevivido a pesar de todo
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En medio del desierto, en condiciones inimaginables, en carpas, bajo plásticos o en chozas provisionales hechas de barro y paja, pasan los días los expulsados y desarraigados. La mayoría de ellos ha vivido situaciones tan horribles que no es posible predecir cuáles serán las consecuencias psicológicas. Los niños y las mujeres solas son quienes más sufren a causa de lo vivido y bajo sus actuales condiciones de vida.
Aldeas Infantiles SOS inició en diciembre del 2004 un programa de ayuda para las personas con traumas graves, que será ampliado poco a poco. El abastecimiento primordial en Abu Shouk ha sido asegurado, dentro de lo posible, por diversas organizaciones nacionales e internacionales de ayuda, así como por autoridades gubernamentales.
OXFAM, la Cruz Roja Internacional, la Media Luna Roja Sudanesa, Save the Children, agencias de las Naciones Unidas como el UNICEF y el Programa Mundial de Alimentos, entre otras, se preocupan del abastecimiento de agua, de la distribución de alimentos, de las instalaciones sanitarias y educativas y de la ayuda médica. Con el proyecto de psicoterapia y tratamiento psiquiátrico para la superación del trauma, Aldeas Infantiles SOS llena uno de los vacíos de la oferta de ayuda.
En la periferia del campamento, que se extiende de 3 a 5 kilómetros, se encuentra un Centro familiar SOS y pronto abrirá un segundo el otro extremo de Abu Shouk para que la gente no tenga que caminar tantos kilómetros. Una carpa sencilla de unos 100 m² alberga al centro, delante del cual hacen cola gente necesitada de asesoramiento y ayuda. Tres psicólogos, dos trabajadores sociales y un psiquiatra se ocupan de los niños, las mujeres y madres que sufren de problemas psicológicos.

Psicóloga en el centro familiar SOS conversando con una madre - Foto: R. Pichler
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En una encuesta realizada entre los refugiados del campo, se comprobó que el 84% de los niños tienen fobias, teniéndole miedo sobre todo a ruidos muy fuertes como el de los aviones, el relincho de caballos, el bufido de camellos y el ladrido de los perros. Muchos de ellos han desarrollado más síntomas de miedo todavía, son apáticos, inseguros, no se pueden concentrar, algunos son agresivos y sienten odio. La mayoría de los niños (mayores de cuatro años) que entran en el programa de terapia de Aldeas Infantiles SOS, sufren de manera aguda del llamado estrés post-traumático, una enfermedad psicológica seria resultado de experiencias traumáticas, que también puede ir acompañada de síntomas físicos.
Junto a los niños, también asisten a terapia mujeres solas que han perdido a sus maridos y a otros miembros de su familia y que fueron violadas y maltratadas. Se ofrece terapia lúdica, musical y de pintura; teatro para niños, terapia familiar, individual y de grupo. Si se necesita un tratamiento medicamentoso o intervención psiquiátrica, interviene el psiquiatra, que visita con frecuencia el Centro familiar SOS y que siempre está de guardia. Algunos adultos, sobre todo mujeres, se han dado por vencidos y darles la fuerza para seguir viviendo es una de las tareas del equipo de psicólogos.
Los empleados SOS también visitan directamente a las familias. Hay una compuesta por ocho niños, por la madre, una tía y una abuela. El padre murió durante la guerra. Otra familia estaba originalmente compuesta por ocho niños, pero tres de ellos murieron junto con el abuelo. Otra familia tiene seis niños y uno de ellos es sordo como reacción de shock ante la muerte del padre.

El centro familiar SOS - Foto: R. Pichler
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Si esta situación es dura para estos niños, para aquellos que están solos lo es mucho más. Aldeas Infantiles SOS ha establecido zonas protegidas en los centros familiares para niños huérfanos o que han sido separados de sus familias, así como para mujeres solas. Tradicionalmente el grupo familiar garantiza la protección y la seguridad, sin embargo, muchas mujeres han perdido a sus esposos, a sus padres y otros miembros de la familia. Mujeres y chicas jóvenes sin protección familiar frecuentemente son víctimas de violaciones, abuso y violencia en los campos de refugiados como Abu Shouk. Y las mujeres violadas ya no son aceptadas por la comunidad.
"El objetivo principal de nuestro trabajo en Darfur es apoyar de la mejor manera posible a madres y niños en peligro en la superación de sus traumas y ofrecerles un ambiente seguro que los proteja de los ataques" señaló Richard Pichler, secretario general de SOS-Kinderdorf International. "Estas madres han sufrido de manera increíble y necesitan de ayuda y consejo profesional a fin de volver a tener valor."
En un terreno vigilado y cercado, unido directamente con el centro familiar SOS, pueden vivir hasta 20 mujeres junto con sus hijos. Ellas, junto con empleados de Aldeas Infantiles SOS se ocupan además de los niños que tampoco tienen familia o que han desaparecido en la confusión de la guerra. Las madres solas y los niños reciben, al igual que los demás habitantes del campo de refugiados, alimentos y, en caso de necesidad, otros productos y un alojamiento sencillo. De esta manera, en ambos centros se acoge y atiende a 300 niños en total.
Aldeas Infantiles SOS, en cooperación con otras organizaciones, se esfuerza por reunir a niños huérfanos con otros miembros de su familia. En caso de que esta reunificación no fuera posible, los niños huérfanos podrían ser acogidos en las Aldeas Infantiles SOS de Jartum y Malakal. En caso de que fuera absolutamente necesario, se podría pensar en construir una nueva Aldea Infantil SOS en Darfur.
Aún no se sabe cuándo podrán volver los refugiados a sus pueblos. Mientras no haya una cierta estabilidad ni declaraciones políticas que garanticen la seguridad de los refugiados, éstos no emprenderán un camino lleno de incertidumbres. Cuando se restaure la paz y cuando la gente no tenga por qué temer persecuciones, Aldeas Infantiles SOS planea financiar la construcción de tres escuelas rurales con un dispensario sanitario anexo. También está previsto el apoyo de niños y mujeres que han quedado solos, que por el momento, y por tiempo indefinido, tienen que vivir en la "ciudad de exilio" Abu Shouk.