
Dos hermanos adelante de la vieja casa, Foto: Geoffrey Moses
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Casi medio millón de niños han perdido a uno o a sus dos padres como consecuencia del SIDA. Se estima que más del 12% de la población comprendida entre los 15 y 49 años vive con SIDA, lo mismo que más de 90.000 niños menores de 15 años.
Georgio mantuvo a sus tres hermanos y a su hermana juntos y se aseguró de que tuvieran suficiente para comer y de que fueran al colegio. Este es un testimonio no solo de su amor por ellos y de su disposición de asumir una gran responsabilidad, sino también de sus habilidades prácticas. Desde la muerte de sus padres, sus habilidades como carpintero han permitido que Georgio reúna con mucho esfuerzo entre 700 y 1.000 nuevos meticales (unos 40 US dólares) mensuales haciendo armarios de cocina y baño. Esta pequeña cantidad de dinero ha sido suficiente para comida, ropa y las cuotas escolares, pero para nada más.
Los niños tuvieron 'suerte' de que sus padres les dejaran una casa casi en ruinas donde poder vivir y de que al menos no tengan que pagar alquiler. La casa, sin embargo, estaba en pésimo estado y no contaba con instalaciones sanitarias. Apoyados por el Centro Social SOS Maputo, toda la familia formó un equipo para ayudar en los trabajos de renovación de su casa.

Construiendo una nueva casa, Foto: Geoffrey Moses
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"No quiero que sigan viviendo en la misma miseria ..."
Georgio presionó mucho a sus hermanos para asegurarse de que fueran al colegio. "No quiero que sigan viviendo en la misma miseria que surgió después de la muerte de nuestros padres; además, pienso que la educación es de gran importancia para nuestro futuro éxito", señala el muchacho. Durante los trabajos de reconstrucción, por ejemplo, Georgio insistió en que ninguno de sus hermanos perdiera ni un día de clase. Al mismo tiempo les pidió que al menos uno de ellos estuviera disponible para ver como marchaban los trabajos en su nueva casa y que ayudara donde fuera necesario. Como de costumbre, los hermanos aunaron sus esfuerzos y, tal como Georgio había dicho, ninguno faltó a la escuela y uno de ellos siempre estaba disponible para ayudar. En la actualidad, todos están muy orgullosos de su casa recientemente renovada ¡especialmente del baño!
Además de ayudarlos con las reparaciones de su casa, el Centro Social SOS Maputo ayudará a los chicos con becas de estudios. Se les ha invitado a participar en talleres para asegurarse de que sean conscientes de sus derechos como huérfanos, de los derechos de los niños en general y de los riegos y causas del VIH/SIDA. Con el objetivo de complementar los ingresos familiares, el Centro Social SOS ha apoyado y asesorado a Georgio y a sus hermanos en el establecimiento de un pequeño kiosco propio de golosinas. "Esperamos poder hacernos cargo de nuestro kiosco y mantenerlo hasta que terminemos con éxito la escuela y podamos llevar una vida independiente", indica Georgio.
Después de haber luchado solos, los cinco hermanos pueden esperar ahora que sus vidas mejoren gracias a su duro trabajo en equipo y fuerte determinación, así como al apoyo del Centro Social SOS Maputo. Georgio sigue siendo el cabeza de familia, pero con la ayuda emocional y práctica adicional de un empleado del Centro Social SOS, ya no tiene que cargar solo con una responsabilidad tan grande.
*El nombre del niño ha sido modificado para proteger su privacidad.