
Zanana, asesora voluntaria de VIH/SIDA anima a sus clientes a tener vidas positivas - Foto: B. Dimbleby
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Cada semana, durante dos o tres horas, Zanana organiza las reuniones del grupo de apoyo en el que participan más de 30 personas de la comunidad de Mthatha. La gente seropositiva se reune en un ambiente de aceptación para discutir sobre sus problemas, retos y miedos. "Cuando en la clínica me diagnosticaron que era seropositivo, no sabía qué hacer o de qué se trataba. No creía que lo era porque no me sentía enfermo. Ahora sé que uno puede estar sano y aún así tener la enfermedad," declaró un participante. En las reuniones del grupo los asistentes son aconsejados sobre diversos temas, como por ejemplo solicitar subvenciones. "Algunas personas pueden incluso esperar hasta dos años hasta que reciben algún tipo de ayuda económica de sus solicitudes," añadió Zanana.
Otros temas que se trataron en las reuninones fueron: cómo educar a los niños y ayudarlos a afrontar la posibilidad de perder a uno de sus padres; la enfermedad VIH en el cuerpo; encargarse de los funerales y asistir a ellos; realzar lo positivo y llevar una vida positiva; los sentimientos y las emociones asociados con ser un marginado en la propia comunidad o en la familia.

Voluntarios trabajando para el programa de desarrollo de la comunidad, en Mthatha - Foto: B. Dimbleby
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"Cuando mi familia descubrió que era VIH positiva, me compraron un plato y una cuchara para mi sola, de manera que mis cosas no se mezclaran con las suyas. Ahora, mi hija de ocho años y yo estamos estigmatizadas y aisladas," recordó otra participante. Y otro comentó: "Mi familia solo se interesa por mí cuando tengo dinero. Si no es así, no me quieren."
Zanana cree que el grupo de apoyo y asesoría del Centro de Recursos VIH/SIDA de la Aldea Infantil SOS está teniendo un efecto muy positivo en la vida de sus participantes. "Debido a la estigmatización, muchas personas no quieren revelar a sus familias que son seropositivos. El grupo puede ayudarlos en este aspecto. Les decimos que no están solos. Todos somos VIH positivos, y nos ayudamos los unos a los otros."
Algunos de los participantes viven a muchos kilómetros de la Aldea Infantil SOS, pero procuran no perderse ni un encuentro. "Para algunos de ellos, el transporte supone un problema. A veces tienen que caminar durante una hora o más para venir a la reunión," explica Zanana, quien, junto con la enfermera SOS Olive, se aventuran a menudo a hacer visitas domiciliarias, en las que lavan y alimentan a los participantes que no pueden desplazarse. El trabajo de voluntariado de Zanana también incluye realizar sesiones informativas y educativas sobre el VIH/SIDA para niños, jóvenes, madres SOS y profesores. También viaja a hospitales y clínicas, donde comparte su mensaje positivo con los pacientes.