Madeleine tiene 40 años y enviudó por causa del VIH/SIDA. Tiene cinco hijos; dos de los cuales son VIH positivos. Paul, un viudo de 64 años, vive con Claire, su hija de ocho años. Los dos son VIH positivos. Por medio del programa de fortalecimiento de familias, Aldeas Infantiles SOS ayuda a estas familias a reconstruir sus capacidades, de manera que puedan sobrellevar la enfermedad y tener una calidad de vida aceptable.

Kigali, Ruanda - Foto: C.F. Ngo Biyack
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El difícil viaje de Madeline
Madeleine descubrió que era VIH positiva en 2002, después de la muerte de su marido. Un año después, se enteró que dos de sus hijos también lo eran. Como no tenía apoyo, era incapaz de cuidar de sí misma o de sus hijos. "Estaba sola para asumir nuestros gastos médicos, alimentar a los niños, comprar su material escolar y pagar las tasas de la escuela. Sentía que caía a un pozo sin fondo porque no había nadie que me ayudara en esta situación. Me preguntaba qué iba a pasar con nosotros. Fue una época realmente difícil para mí," recuerda.
Fue difícil porque, debido a su enfermedad, Madeleine no podía trabajar. Vivía cada día convencida de que nada cambiaría en su vida. "Perdí la esperanza en todo, sabiendo que ya nada tenía sentido en mi vida," recuerda. "No tenía dinero, ni a alguien que me ayudara. Sabía que en estas circunstancias no podría cuidar a mi familia para siempre."

Foto: H. Atkins
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El apoyo del Programa de Fortalecimiento de Familias SOS llegó en un momento crucial para Madeline. "Hoy, la vida de mi familia ha cambiado muchísimo," afirma. "El apoyo de Aldeas Infantiles SOS ha traido tantos cambios en nuestras vidas. Ahora podemos comer todos los días. La comida que recibimos mensualemente es muy imporatante, porque sin ella no estaríamos sanos y yo no tendría la fuerza necesaria para trabajar. Otro aspecto muy importante es que los niños tienen la posibilidad de ir a la escuela de nuevo. Antes, los expulsaban frecuentemente por faltarles el material escolar y no haber pagado las tasas. Hoy, estoy aliviada porque ya no me preocupo más por esto. ¡Progresan adecuadamente y sus resultados son muy buenos! Tenemos acceso sencillo y gratis a tratamientos de VIH. Cada vez estamos menos enfermos...y menos tristes."
Madeleine participa en un proyecto para generar ingresos (vendiendo ropa), que le permite ganar algo de dinero con el que costear los pequeños gastos diarios de la familia. "Tengo mucha esperanza … desde que tengo un apoyo sólido y bueno, el estado de mi familia ya no es una gran preocupación para mí. Agradezco a Aldeas Infantiles SOS por pensar en gente como nosotros, y espero que siempre estén presentes para restablecer nuestra esperanza," dijo con una sonrisa.
"He depositado toda mi esperanza en Claire"
A Paul le diagnosticaron que era VIH positivo con sesenta y cuatro años. Vive con Claire, su hija de ocho años que también es VIH positiva. La esposa de Paul y otro hijo murieron hace dos años después de contraer el VIH/SIDA. Claire es el único hijo que le queda. Paul y Claire habían estado vivido sin ingresos y prácticamente al aire libre. "La vida era muy difícil. No teníamos comida, ni medicinas, ni siquiera una casa. Esta casa estaba prácticamente derrumbada, pero teníamos que permanecer en ella porque no teníamos otro lugar a donde ir," explica señalando al techo.
Desde 2005 el Programa de Fortalecimiento de Familias SOS asiste a Paul y Claire. El tejado y las paredes de la casa antes ruinosa han sido reconstruidos, y cada mes reciben 10 kilos de judías, 10 kilos de harina de maíz, sorgo, aceite, pescado, sal, azúcar y leche. Lo más importante es que el Programa de Fortalecimiento de Familias SOS en Ruanda les suministra antiretrovirales (ARV) y medicinas para salvar sus vidas. "La comida que recibimos es una gran ayuda para nosotros porque por fin podemos comer cada día. Y también porque nos ayuda a afrontar los frecuentes efectos secundarios de las medicinas," declaró Paul.
Los empleados del programa visitan a la familia dos veces al mes para seguir ayudando a Paul y a Claire, y aconsejarles sobre como administrarse la medicación. La asesoría psicólogica también les ayuda a entender, sobrellevar y aceptar su condición de seropositivos. Ahora Claire puede ir a la escuela. Hasta entonces nunca antes había tenido esta oportunidad porque nadie se interesó activamente en su escolarización. Claire nació siendo VIH positiva; su madre murió poco después de dar a luz.
"He vivido siempre solo con ella," cuenta Paul. "Hemos pasado momentos muy difíciles ya que soy pobre, viejo y estoy enfermo. Nunca pensé que podría ir a la escuela porque no podía costerle el material escolar ni las tasas. Agradezco a Dios por esta gran oportunidad que le permite asistir a la escuela como otros niños de su edad."
Paul no tiene suficiente fuerza o resistencia para obtener ingresos regularmente. Depende del programa de fortalecimiento de familias y de los generosos donantes y padrinos de todo el mundo. "Todavía vivo gracias a Aldeas Infantiles SOS, a la que sinceramente digo 'gracias'. Ha reconstruido mi casa, alimenta a mi hija y a mí, y le ha dado todo lo necesario para que un hombre lleve una vida digna." Paul mira al futuro con optimismo. "Ahora, he depositado toda mi esperanza en Claire," dijo.
"Sé que puede sobrevivir porque tiene gente que se ocupa de ella. Come bien, va a la escuela y tiene fácil acceso al cuidado médico. Esas son todas las cosas necesarias que le habían faltado desde el día en que nació. Estará bien."
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