
Cuando los vecinos se ayudan entre sí - Foto: C. Ngo Biyack
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"Comunidad" es una de las palabras que Anthony Owusu-Gyamfi, coordinador de los programas de fortalecimiento de familias en Ghana, usa más a menudo. Todas las actividades de sus programas están integradas en la comunidad, han sido diseñadas por ella y orientadas a sus necesidades. Aunque los verdaderos beneficiarios del programa sean los niños, las familias y las comunidades están en primer plano en todas las actividades. Sólo de esta manera se puede mejorar a largo plazo las condiciones de los niños carentes del cuidado parental, lo cual es una de las principales convicciones de Anthony Owusu-Gyamfi.
"Uno de los mayores retos en mi trabajo es que la comunidad asuma su propia responsabilidad", explica Anthony Owusu-Gyamfim, que asesora diez programas de fortalecimiento de familias en diversas comunidades, todas ellas situadas en los alrededores de las Aldeas Infantiles SOS ubicadas en el sur de Ghana. Su objetivo es ambicioso: al cabo de un período de cinco a seis años, el programa de fortalecimiento de familias deberá continuar sin el apoyo de Aldeas Infantiles SOS, todas las familias deberán cuidar por sí mismas de sus hijos y la comunidad deberá ayudar a los niños sin padres.

Poner en marcha un simple molino de cereales significa asegurar los ingresos de familias enteras - Foto: C. Ngo Biyack
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"Una organización de ayuda como Aldeas Infantiles SOS puede esforzarse mucho para ayudar a los niños. Pero si la comunidad no está dispuesta a apoyar activamente el programa, será muy difícil mejorar la situación de los niños a largo plazo." En Bunsu, una de las cinco comunidades, a primera vista no se aprecia el compromiso de Aldeas Infantiles SOS ya que no son los empleados SOS que visitan a las familias beneficiadas, sino voluntarios de la comunidad.
Anthony y el comité comunitario han elegido cuidadosamente a esas mujeres, hombres y jóvenes, que aunque no ganan dinero, sí obtienen el respeto de la comunidad. El comité comunitario, compuesto por un empleado SOS, los ancianos del pueblo y los voluntarios, toma todas las decisiones relacionadas con el programa. Un miembro del comité es el encargado, tanto de comunicar a las familias su participación en el programa, como de entregarles los paquetes de comida. Pero, ¿cómo podrá la comunidad de los Bunsu reunir los medios necesarios para, en el plazo máximo de seis años, apoyar por sí misma a los niños en condición de orfandad? Para esto ya también hay una solución pensada con vistas al futuro: desde hace poco hay tierras de cultivo administradas comunitariamente y sus ingresos serán destinados a este fin.
"El dinero no es el problema." declara sorprendentemente Anthony. Sus programas de fortalecimiento de familias fueron concebidos para 400 niños, pero, en la actualidad, se apoya a 700 con ese presupuesto. Lo único que le hace falta es un nuevo empleado que le ayude con el trabajo, ya que él solo no puede hacerse cargo de los diez proyectos. Para eso espera tener un nuevo compañero tan pronto como sea posible.

La comunidad se encarga de sus propios niños - Foto: A. Gabriel
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Pero, ¿cuáles son los requisitos previos para que el programa pueda integrarse con éxito en las comunidades locales? Un factor importante es que en las comunidades escogidas haya una gran disposición a comprometerse. Además, es esencial que se conozcan los criterios por los que se eligen sus beneficiarios y que estén claramente definidos. De esta manera, no sólo se evitan disputas, sino que también así, las familias de las comunidades tienen la sensación de que la ayuda se reparte de manera justa. El comité de la comunidad define estos criterios. Antes de dar este paso, se recure a la encuesta independiente de hogares que llevó a cabo el instituto estadístico de Ghana.
En Bunsu, por ejemplo, Aldeas Infantiles SOS ayuda a todos los niños que viven con uno de sus padres o sin ninguno, o en familias numerosas con más de diez hijos, o que no pueden ir a la escuela a causa de la pobreza. La decisión de qué tipo de apoyo recibirán esos niños y sus familias también recae sobre el comité comunitario. En Bunsu, el comité se puso de acuerdo relativamente rápido: los paquetes alimenticios deben repartirse y las tasas escolares o costes médicos deben cubrirse según las necesidades. Los padres reciben formación y asesoría con el fin de mejorar sus ingresos.
"Tan sólo al principio teníamos una opinión diferente sobre las medidas que ayuden a obtener mayores ingresos." explica Anthony. "La idea del comité era, por ejemplo, enseñar a los padres con ingresos bajos a producir y vender camas. Pero casi nadie en el pueblo tiene una cama, y sobra decir que alguien pueda permitirse una." Por eso, ahora se aconseja y forma a los padres sobre todo en temas agrícolas.
Anthony está convencido de la fuerza y capacidad de las comunidades. "En general, para superar los problemas, siempre hay suficientes medios, capacidades y posibilidades. Sólo que a menudo la comunidad no es consciente de ello. Nuestro trabajo consiste en hacerles ver claramente sus capacidades, fomentarlas y fortalecer su autoestima." Y justo esta confianza en la fuerza de las comunidades es lo que hace que la labor de Anthony sea tan valiosa para las mismas.