La campaña de Aldeas Infantiles SOS en Ecuador y Bolivia consta de cuatro componentes: niño, mujer, familia y comunidad. Todas las personas que cooperan con la campaña, ya sean empleados de Aldeas Infantiles SOS, miembros de los "comités familiares" (grupos de autoayuda), o representantes de las autoridades locales u otras organizaciones, hacen referencia en su trabajo a estos cuatro componentes.
Tanto en Ecuador como en Bolivia Aldeas Infantiles SOS asume el rol de asesor, y a sus empleados se los conoce como "Facilitadores" (mediadores). Ellos se dedican a las tareas de desarrollo personal de los padres y ofrecen cursos adecuados o asesoramiento en cuestiones educativas. Se trata, en primer lugar, de "capacitación", es decir, de formar las aptitudes o calificaciones de las personas involucradas para que aprendan, hasta donde sea posible, a mejorar ellas mismas sus condiciones de vida. Los empleados de Aldeas Infantiles SOS también hacen posible que haya un intercambio de experiencias entre los comités familiares.

Los padres pueden dedicarse tranquilamente a sus actividades porque sus hijos están en buenas manos - Foto: D. Dejean
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Las baldosas de Imbabura
El camino que lleva al Centro Social SOS Imbabura (2.600 m s.n.m) está construido parcialmente con baldosas de piedra natural. Si esas piedras pudieran hablar, contarían historias sobre batallas entre los antiguos pueblos asentados en la región y los invasores Incas; desde esa época se conoce al lago Imbabura con el nombre de Yahuarcocha, que en el idioma quechua significa Lago de Sangre. En la actualidad, las baldosas de esta región montañosa ubicada en el norte de Ecuador podrían, sin embargo, contar mucho más sobre otro tipo de lucha: la de las familias de campesinos y pescadores locales contra la pobreza.
Para estas familias precisamente, se erigió en el año 2004 en el distrito de El Apagate un Centro Social SOS, que en realidad es un "Centro Comunitario". Consta de una casa alquilada de dos pisos, con un patio soleado y un pequeño pabellón anexo que hace las veces de guardería para niños de hasta 6 años. Los muebles, el material pedagógico y el resto del equipo para la atención infantil diurna provienen de donaciones locales. Mientras los padres trabajan, nueve personas atienden a sus hijos, que suman un total de 97 niños.
El centro, asimismo, sirve como centro de asesoramiento para los padres. Aldeas Infantiles SOS ayuda en todo lo que puede al comité familiar: en la organización de sus actividades de promoción de los derechos de los niños, en el apoyo a madres solas, o en la cooperación con la comunidad u otras organizaciones.
Y ya se han obtenido los primeros éxitos, como es el caso de Margarita, la madre de tres niños que participó en las actividades del Centro Comunitario y que actualmente trabaja en una fábrica de alimentos cercana: "Mis hijos se portan mucho mejor ahora, pelean mucho menos. Durante el curso de formación aprendí a cocinar mejor para ellos. Mi deseo ahora es tener mi propio negocio, y ya estoy ahorrando para ello".
Jeanette, una vecina que era víctima de la violencia doméstica de su marido, se ocupaba poco de sus dos hijos. Ella cuenta: "Con el apoyo del Centro Comunitario he superado la crisis familiar. En las mañanas trabajo como empleada del hogar en una casa, y en las tardes ayudo a mi esposo en la fabricación de ladrillos de adobe."
Cerca de 350 kilómetros al suroeste de Imbabura se encuentra el Centro Comunitario de Portoviejo, en la provincia de Manabí, ubicada a orillas del Océano Pacífico. Dicho centro es el punto central de un entramado de relaciones entre 200 familias, representantes de las autoridades locales de ORI (Operación Rescate Infantil) y empleados de Aldeas Infantiles SOS. El centro funciona desde el año 2004, y se encuentra en un área de asentamiento de "inmigrantes". Este asentamiento ha sido con frecuencia escenario de conflictos sociales (a los taxistas no les gusta ir allá después de las 17 horas).
A pesar de ello, o precisamente por ello, el centro es importante para las familias que buscan ayuda, sobre todo porque tanto los niños como las madres pueden llegar fácilmente a él. En la actualidad se considera al centro un modelo y la ORI se refiere a él en sus actividades como un ejemplo concreto de medidas para el fortalecimiento de familias y formación de comunidades.

Bolivia: El fortalecimiento de la familia también beneficia al niño - Foto: D. Dejean
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Carmencita, boliviana, de 3 años de edad...
En Bolivia, donde solamente un 30% de los niños menores de 6 años está registrado en un jardín de infancia o en una instalación educativa similar, miles de niños comparten el mismo destino de Carmencita*, de tres años de edad, que vive con su abuela, mientras que su hermana lo hace con su padre. Su madre simplemente desapareció un buen día.
Carmencita asiste actualmente al hogar comunitario "Doña Ilda" en Tarija, ubicado en el sur del país. Este hogar forma parte del programa que Aldeas Infantiles SOS lleva a cabo en cooperación con la organización gubernamental PAN (Programa de Atención a la Niñez). Los criterios decisivos para la admisión de un niño en el programa son, por ejemplo, los ingresos familiares, el estado de salud del niño, el estatus de los padres, y otros más que ponen de manifiesto la necesidad de ayuda urgente. Se recomienda a los padres que trabajen para mejorar su situación y que se esfuercen por el desarrollo saludable de sus hijos. Los padres deben participar activamente y asumir su responsabilidad.
El Centro Social SOS coordina el Centro Comunitario en Tarija y sus alrededores, y asesora en sus instalaciones a 1.500 familias con cerca de 2.000 niños. Se trata de familias que obtienen sus ingresos de pequeños negocios informales; casi todos los padres son obreros de construcción, mientras que las mujeres trabajan como empleadas del hogar, jornaleras, o produciendo objetos de uso corriente en arcilla o textiles para venderlos después en el mercado. Se ha planeado poner también a disposición de estas familias, en caso de que lo deseen, semillas para que puedan dedicarse a las actividades agrícolas.
En El Alto (3.800 m.s.n.m), ciudad satélite de La Paz que fue construida hace 10 años como resultado de una inmigración masiva del campo a la capital del país, el Centro Social SOS constituye la sede de coordinación de una red de 42 centros comunitarios que son responsables de unos 1.600 niños. Para las familias beneficiadas, compartir la responsabilidad y la participación activa son partes fundamentales de su concepto de vida social en una ciudad en las que casi todos comparten la suerte de "inmigrantes en el propio país". Se trata de ayudarles a conocer sus derechos (como personas frente a las autoridades o empleadores, pero también los de sus hijos) y a que hagan uso de ellos en caso necesario. Los comités familiares y las comunidades locales son conscientes de que Aldeas Infantiles SOS no siempre estará presente para ayudarlos y de que la autoayuda es muy importante para su futuro.
* Nombre cambiado por la redacción