Varios años de crisis socio-económicas y político-militares han contribuido enormemente a reducir el potencial económico de la República Centroafricana y a agravar su pobreza. El pago irregular de sueldos, el débil aumento de los ingresos domésticos, la insuficiente producción agrícola de autoconsumo, que no corresponde con el crecimiento demográfico, y la insuficiencia de productos alimenticios son, por lo tanto, realidades que la población vive cada día.

En la vecindad de la Aldea Infantil SOS de Bangui - Foto: C. Ngo Biyack
|
Una obra saludable y bienvenida
El programa de fortalecimiento de familias en la República Centroafricana inició sus actividades en el año 2005, cuando el país comenzaba a retornar a la estabilidad socio-política. Muchas de las familias más vulnerables, se benefician de servicios tales como: el acceso de los niños a la educación escolar o a la formación profesional; el acceso a la atención médica básica; el acceso a una alimentación equilibrada; la creación de micro proyectos generadores de ingresos que permitan a las familias vulnerables a hacerse cargo de sus hijos.
Estas acciones están orientadas, sobre todo, a prevenir el abandono infantil. Se trata de devolver la dignidad a las familias pobres y vulnerables, de ayudarlas por medio de actividades que creen ingresos, y de acompañarlas en sus esfuerzos de desarrollo para que no se separen de sus hijos, ya que son precisamente estas familias las que -en caso de afrontar una situación desesperada- abandonan a sus hijos en la calle. Para centenas de familias beneficiadas, la ayuda de Aldeas Infantiles SOS llega en el momento preciso, ya que la mayoría de ellas no puede seguir haciéndose cargo de sus hijos porque son muy numerosos y han quedado privadas de todo.
En efecto, a medida que el clima social se estabiliza, las familias son cada vez más grandes. Muchas de ellas, se ven obligadas a hacerse cargo de los niños huérfanos de otra familia, además de los suyos propios, lo que complica aún más la supervivencia cotidiana. Por ello, no es sorprendente que encontremos familias compuestas por más de 30 personas. A esto se suma la inflación (2,9% en 2005), que hace que los productos de primera necesidad tales como arroz, leche, azúcar, aceite o jabón sean inaccesibles.

Los servicios de la organización ofrecen una oportunidad a numerosos huérfanos y niños vulnerables - Foto: C. Ngo Biyack
|
Diversas formas de ayuda
Una de las primeras acciones del programa de fortalecimiento de familias en la República Centroafricana fue la reintegración social del pequeño André *, un niño de 10 años, huérfano de madre, cuyo padre estaba en prisión. André vivía solo, en una casa sin techo, tabiques ni puertas, y dormía directamente en el suelo. Aldeas Infantiles SOS ha reconstruido su casa, y le ha entregado una cama y un mosquitero. También lo han vuelto a inscribir en la escuela y los resultados obtenidos hasta ahora, muestran su buena trayectoria escolar. Su papá ha salido de la prisión y se ha encontrado con una casa reconstruida donde vivir en el futuro.
En los barrios en torno a la Aldea Infantil SOS Bangui, se han reconstruido varias casas más, lo que permitirá a numerosas familias volver a tener un alojamiento digno y confortable. El programa también ha permitido que centenares de personas tengan acceso gratuito a atención médica básica. Se han vacunado a 82 niños contra la polio, la rubéola y la fiebre amarilla, mientras que otros 102 se han beneficiado de una rehabilitación nutricional a base de espirulina. Estos hechos han encontrado un eco muy positivo en la población vecina ya que la desnutrición es realmente un problema en la República Centroafricana, y los niños son los más afectados. Uno de cada cinco niños menores de cinco años presenta una insuficiencia ponderal debido a la baja aportación de energía y proteínas (PAM 2004).
Las numerosas campañas de sensibilización contra el VIH/SIDA, las continuas actividades en el ámbito de la asistencia médica y social, así como de la protección jurídica de los huérfanos y niños vulnerables, han extendido considerablemente el área en la que Aldeas Infantiles SOS ofrece ayuda a la población de las comunidades vecinas. A nivel educativo, se ha escolarizado a 156 niños; otros 24 asisten a cursos de alfabetización en la Aldea Infantil SOS Bangui; 20 van a la Escuela de Artes y Oficios de la capital; unos 60 aprenden carpintería y cestería, mientras que 44 mujeres han recibido formación en corte y confección.
Cooperadores fiables
Gracias a las prestaciones provistas en el marco del programa de fortalecimiento de familias en la República Centroafricana, Aldeas Infantiles SOS se ha ganado la confianza de las agencias de las Naciones Unidas, así como de las asociaciones y ONG locales e internacionales. Al trabajar estrechamente con estas organizaciones, Aldeas Infantiles SOS hace llegar su ayuda a un mayor número de beneficiarios, y ofrece una oportunidad a numerosos huérfanos y/o niños vulnerables.
La colaboración con otras asociaciones se centra en la distribución de víveres para las familias vulnerables y para personas afectadas de VIH/SIDA. Dos veces al mes, estas familias reciben -dependiendo del número de hijos- una ración alimenticia compuesta de arroz, fríjoles, aceite, azúcar, leche etc. La ayuda también incluye la escolarización mediante la compra de muebles y útiles escolares. Gracias a todas estas cooperaciones, el programa de fortalecimiento de familias ha podido ayudar a más de 1.000 niños durante el año 2006.
*El nombre del niño ha sido modificado para proteger su privacidad