Pero ¿qué significa familia en las diversas partes del mundo hoy en día? ¿Un lugar en el que uno se siente más cerca de los suyos, protegido del mundo exterior? ¿Un lugar en el que las actividades comunes (como cocinar, cantar, tocar música, reír, contar historias...) facilitan un contacto más intenso entre sus miembros? ¿O donde uno es aceptado tan como realmente es, donde se experimenta algo tan contradictorio como la dependencia/independencia, y donde tienen lugar conflictos? ¿O es algo diferente?
La Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño señala, "que la familia, como grupo fundamental de la sociedad y medio natural para el crecimiento y el bienestar de todos sus miembros y en particular de los niños, debe recibir la protección y asistencia necesarias para poder asumir plenamente sus responsabilidades dentro de la comunidad."
En muchos países, sin embargo, la familia es una convivencia que sufre bajo la presión del desarrollo demográfico, social y económico, y que ya no está en condiciones de asegurar la continuación de su existencia. Con frecuencia, una familia así es demasiado débil para satisfacer las necesidades básicas de sus miembros, tal como alimentación, vestido, vivienda; así como para garantizar la crianza y educación de sus hijos. Hay un gran peligro de que se desintegren y abandonen a sus hijos a su propia suerte. Y más aún si la historia familiar se caracteriza por la migración (éxodo rural, expulsión interna o inmigración), o si la sociedad multiétnica que los ha acogido no sabe enfrentarse a los problemas de integración/discriminación.

Una abuela de Mtata (Sudáfrica), debe hacerse cargo de sus nietos - Foto: B. Dimbleby
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Para mantener unida a la familia
Para Aldeas Infantiles SOS el niño se encuentra en el centro de la familia y de la sociedad. Con frecuencia es huérfano de uno de sus padres, de ambos, o huérfano sociales. Pueda que viva solamente con uno de los padres, o de los abuelos. Pueda que también viva en una casa con sus padres biológicos, pero la situación familiar del momento (pobreza, violencia, abuso de alcohol, de drogas, prostitución, criminalidad...) es extremadamente desfavorable. O la familia tiene que enfrentarse a un largo periodo de desempleo, a la discriminación, a la discapacidad o a una grave enfermedad de uno de los padres.
Los Centros Sociales SOS atienden a estos niños y a sus familias. Dichos centros coordinan, por ejemplo, el reparto de paquetes de alimentos y ropa, así como las visitas a las casas de las familias y también ofrecen asesoramiento psicológica y social. Si es necesario, cubren los costos del uniforme y de los materiales escolares de los niños. No resulta raro que Aldeas Infantiles SOS trabaje con familias dirigidas por la abuela o el niño mayor. En el caso de estas familias, resulta especialmente importante apoyar a la cabeza de familia en la manutención de los niños.
Cuando hay familias afectadas por el VIH/SIDA, Aldeas Infantiles SOS reacciona con ofertas de ayuda específicas. En Mbabane/Suazilandia o en Maseru/Lesotho, por ejemplo, se ofrecen visitas regulares de los asistentes familiares para que ayuden con las tareas del hogar, den clases a los niños en edad escolar, fomenten la iniciativa propia, así como otras medidas que mejoren las condiciones de vida de las familias.

En el centro comunitario de León (Nicaragua), donde se cuida a niños durante el día - Foto: M. L. López
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Otros tipos de ayuda son las campañas informativas destinadas a jóvenes como por ejemplo, el "Stop AIDS Club" en Gitega/Burundi o representaciones teatrales y canciones como "Vuelve a la escuela" de Lilongwe/Malawi. La situación de los niños cuyos padres están infectados con el VIH o enfermos de SIDA requiere una atención especial ya que con frecuencia estos niños se ven obligados a abandonar la escuela para ocuparse de sus padres o de sus hermanos menores. Ellos son, cada vez más, víctimas de la estigmatización, a menudo pasan hambre, están desprotegidos y, en el peor de los casos, también están excluidos de los servicios ofrecidos por instituciones públicas de salud y educación, entre otras.
Otro de los peligros que amenaza la unidad familiar es la posición poco valorada que la mujer ocupa en la sociedad. Los largos años de experiencia de Aldeas Infantiles SOS con la mujer como cabeza de familia hablan en favor de fortalecer a las familias sobre todo a través de las madres. Ejemplos exitosos de ello son los centros comunitarios en Latinoamérica, donde la precaria situación de numerosas familias mejora notablemente gracias a los cursos de capacitación para la mujer.
"Con la ayuda del Centro Social SOS hemos renovado la casa para que los niños tengan un mejor lugar para vivir. He aprendido a cocinar... He aprendido a hablar con otros padres en las reuniones. He aprendido a leer y escribir, y también a tejer con lana de alpaca y otras fibras naturales. Ahora me dedico a la artesanía en un pequeño negocio y ayudo a mi esposo en la chacra. Nuestros hijos aprenden mucho en el centro comunitario..." Zenobia Espejo, Oruro/Bolivia.
El programa de fortalecimiento de familias
Aldeas Infantiles SOS quiere hacer trabajo de prevención; ayudar mientras haya tiempo, y adoptar medidas preventivas. Actualmente se apoya -directa o indirectamente- a unos 70.000 niños en Latinoamérica, Asia, África, el Cercano Oriente y Europa Oriental. Fortalecimiento de familias significa:

Descubrir los propios talentos (Chile) - Foto: F. Espinoza
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- Ayudar directamente a los niños. Las necesidades básicas a satisfacerse son: alimentación, vestido, atención médica, así como formación escolar.
- Apoyar a los padres en situaciones de crisis, para que sean capaces de asegurar por si mismos su existencia a largo plazo. Entre ellos hay quienes necesitan educación básica, calificaciones profesionales o medidas de formación personal. Otros buscan asesoramiento en cuestiones de alimentación y educación. Muchos no tienen información sobre sus derechos civiles ante las autoridades, empleadores y quienes les arriendan las viviendas. A ello se agrega el deseo de casi todos los padres de contar con atención para sus hijos durante el día, mientras ellos van a trabajar. Los padres pueden aprender lo que necesitan durante las asesorías, actividades informativas y cursos de formación.
"Nunca hubiera pensado que tendría la oportunidad de aprender algo tras la muerte de mi esposo. Espero poder mejorar mis ingresos como costurera después del curso de formación." Arati Kansari Rourkela/India
- Integrar y motivar a las comunidades locales para que la base participe y contribuya en la organización de los programas. Su colaboración en los proyectos de y para las familias es una contribución esencial para la autoayuda. Para ello se necesita la comprensión y buena voluntad de trabajadores sociales locales, educadores, autoridades, comunidades y de la población.
"Actualmente tenemos un contrato con seis comunidades, eso quiere decir que podemos ayudar a 300 niños. La meta principal continúa siendo ayudar a las familias que corren riesgo de desintegrarse, y así evitar que sus hijos terminen viviendo en la calle o en orfanatos." Kerti Puhm, Directora del programa de fortalecimiento de familias en Estonia

En Medan (Indonesia) se apoya a familias que hasta ahora vivían de la recolección de basura - Foto: B. Neeleman
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Movilizar muchas fuerzas
Aldeas Infantiles SOS se considera así mismo, como un consejero o coordinador en el campo del fortalecimiento de familias, y actúa en segundo plano una vez que los asistentes inician sus actividades. Dichos asistentes, junto con las personas afectadas, deben ser los actores principales; juntos deben hacerse cargo del proyecto. Es especialmente importante que los padres, representante de las comunidades y organizaciones locales se consideren a sí mismos como "socios" de los proyectos.
Simultáneamente a ello, Aldeas Infantiles SOS se esfuerza por ser defender a los niños, y apoya a los gobiernos que aplican la convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, o también a aquellos que quieren reformar la acogida infantil institucional (hogares estatales, internados, centros correccionales). Que estos esfuerzos permitan convertir a la familia en una pequeña democracia, y si no, al menos en el núcleo de la sociedad actual.
En este sentido, Aldeas Infantiles SOS aspira a apoyar en el año 2008 a unos 100.000 niños en el marco del programa de fortalecimiento de familias.