Que las mujeres puedan vivir por sí mismas y participar activamente en la vida social, económica y política, a menudo, no es algo que se dé por supuesto. A muchas, solo por ser mujeres, se les dificulta o impide el acceso a la educación, atención médica, a determinada información y a la vida pública.
En las Aldeas Infantiles SOS, escuelas, centros de formación profesional y programas de fortalecimiento de familias, la organización se ocupa de que los niños y niñas tengan las mismas oportunidades de desarrollar su potencial. Se anima y apoya a las mujeres para que se organicen, intercambien experiencias y continúen con su formación. La igualdad de derechos tiene un efecto doble en las mujeres: aquellas que se sienten seguras de sí mismas y que cuentan con una formación también tienen niños más sanos y les ayudan más en su educación y en el desarrollo de su personalidad.