Protección - Intercambio - Educación
Independencia - Autoestima - Ayuda mutua
Aldeas Infantiles SOS trabaja en países de Oriente Próximo como Egipto y Sudán, no sólo en la acogida clásica de niños, sino que cada vez se dedica más a la promoción de familias. Por regla general las madres solas son marginadas por la sociedad, y por este motivo se han elaborado diversos programas que se concentran en este grupo.
El destino de chicas y mujeres se asemeja de una manera fatalista; la discriminación que sufren cuando son adultas tiene su origen, con frecuencia, en la socialización temprana durante la infancia que se mantiene con el paso de los años. Las particularidades regionales y las condiciones sociales y políticas contribuyen a que las mujeres y chicas estén expuestas a riesgos adicionales. Acompáñenos a un viaje a través de Sudán, Egipto y Líbano.

En Abu Shouk, a pesar de las dificultades diarias, no se pierde la sonrisa - Foto: L. El-Elaimy
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Protección - Intercambio - Educación
El calor es muy intenso en el campamento de refugiados de Abu Shouk, ubicado en Darfur, región crítica al sur de Sudán. Casi no se ve a nadie, sólo a un par de niños vestidos con ropa raída que juegan. Las madres de los niños probablemente están fuera del campamento buscando leña. La recolección de leña es, sobre todo para las madres solas, una de las pocas posibilidades de mantener a su familia, a pesar de que es una actividad muy peligrosa. Algunas veces las mujeres no vuelven. Sus cadáveres, o no se encuentran nunca más, o se descubre por casualidad. Fuera del campamento las mujeres son presa fácil de asesinos, violadores y ladrones.
Muchas de las mujeres que están solas en el enorme campamento de refugiados son viudas, divorciadas o simplemente fueron abandonadas; y frecuentemente están acompañadas de cinco, seis, siete u ocho hijos. Mariam es una de ellas. Su esposo fue asesinado y ella quedó con siete hijos. No obstante, le va mejor que a otras mujeres. Mariam se ocupa de la limpieza en el centro de familias SOS del campamento. "Tengo que trabajar mucho, la vida aquí es muy dura", explica. Pero tiene suerte porque no tiene que salir del campamento.
Para abrirles nuevas posibilidades, se ofrecen a las mujeres solas cursos de manualidades en un tercer centro dirigido por Aldeas Infantiles SOS en Abu Shouk. En él aprenden a hacer cestas y otras cosas de uso corriente que venden en el campamento. Algunas trabajan cuidando niños en la guardería SOS, otras cocinan para éstos. Y muchas acuden a las terapias ofrecidas en los Centros Sociales SOS, orientadas a mejorar la situación psicológica en que se encuentran tanto los niños como las mujeres.

Asistencia sicológica en los centros de familia SOS - Foto: R. Pichler
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"Algunas mujeres pensaban que cuando se acepta ayuda psiquiátrica es porque se está loca. Para muchas, la terapia todavía es tabú", señala Jihad, director técnico del centro de familias SOS en Abu Shouk. "Antes tampoco hubieran traído a sus hijos, ya que la sola idea de que los niños pudieran tener problemas psicológicos era insoportable para ellas." En la actualidad vienen muchas personas -niños y mujeres- …para superar sus horrendas vivencias de la guerra, para poder vivir su vida y tener un futuro …
"¿Sobre qué tema quieren hablar hoy?", pregunta Ghada, la trabajadora social SOS, en la ronda de mujeres del Centro Social SOS en Umbada, a 20 km de Jartum, la capital sudanesa. "Quisiera saber por qué la circuncisión femenina es dañina", pregunta una de las mujeres. El encuentro regular de las mujeres se conoce como "Coffee Party", pero en realidad se trata de un intercambio y toma de conciencia. Ghada ilustra con diagramas y dibujos las diferentes formas de circuncisión femenina, y muestra enérgicamente los irreparables daños que suponen, tanto físicos como psíquicos. En la charla final resulta evidente para todas, lo difícil que es oponerse a prácticas socialmente establecidas; aun cuando se trate de algo peligroso y humillante.

La formación y capacitación de las chicas es una de las mayores preocupaciones - Foto: Archivo SOS
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"¿Qué podemos decir? No tenemos nada que decir, no tenemos opinión", dice una de las mujeres con tristeza. "Socialmente no se acepta que no se le haga la circuncisión a una chica", agrega otra. Ghada intenta desvirtuar esta falsa creencia, no obstante, es precavida al estimar si tendrá éxito en ello. En Sudán, casi todas las chicas jóvenes son circuncidadas, lo que llaman eufemísticamente tahara ("limpieza"). Ghada también puede contar cómo se logró evitar una circuncisión a través de una explicación acertada. En el Centro Social SOS Umbada se tratan otros temas relativos a la mujer además de la circuncisión femenina, como por ejemplo contracepción, enfermedades de transmisión sexual y embarazos.

Basima ha aprendido a usar su talento manual - Foto: L. El-Elaimy
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"Supe del Centro Social SOS a través de una amiga. Yo sufría de desmayos y espasmos, y tenía que tomar neurolépticos. Era muy depresiva y no podía ocuparme de mis hijos. Un día oí hablar de Aldeas Infantiles SOS", cuenta Basima, de unos 40 años, sobre su duro pasado. Ella tenía solo 23 años cuando su esposo murió, dejándola sola con dos niños pequeños. A inicios de los años noventa comenzó a ir al Centro Social SOS en Beirut, Líbano, al comienzo de manera irregular, después con más regularidad. "No tenía ni idea de cómo hacer las cosas. Nunca antes había trabajado o hecho algo con mis manos". En la actualidad le encantan los trabajos manuales que ha aprendido a hacer en el centro social. Basima tiene una vida económica independiente, y sus dos hijos Hana y Sami tienen éxito en los estudios y el trabajo.
Fátima por su parte, lleva el estigma social de ser una mujer divorciada, que con cuatro hijos tiene que mendigar ayuda. El interés por su cuerpo, sin embargo, predominaba más que el deseo de ayudar a sus hijos. Entretanto Fátima acude al Centro Social SOS Ksarnaba en Líbano: "Por primera vez en mi vida no me avergüenzo por mi situación, sino todo lo contrario, estoy un poco orgullosa de poder llevar una vida digna."

Foto: K. Snozzi
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A muchas mujeres, que de niñas tuvieron pocas oportunidades educativas, que tienen pocos derechos y son totalmente dependientes de sus maridos y clanes familiares, les va igual que a Basima y Fatima. Perder a su esposo significa con frecuencia, perder también cualquier tipo de estatus social y apoyo.
Muchas tienen que comenzar desde cero, como Feriyal de El Cairo. La madre de dos niños fue abandonada por su esposo, e incluso su propia familia le negó todo tipo de ayuda. Gracias a Aldeas Infantiles SOS de Egipto y a la ONG local "Asdiqaa Al-Mawhoubeen" pudo rehacer su vida. Feriyal obtuvo un crédito con el que abrió un pequeño quiosco; sus hijos pudieron asistir al colegio, y con gallinas criadas por ella misma, esta mujer valiente y decidida, abasteció a su familia. Cuando estuvo en una mejor situación, Ferriyal apoyó a los parientes que anteriormente le habían negado su ayuda. "Mi vida ha cambiado radicalmente", señala Feriyal. "Era una persona necesitada y no tenía a quién dirigirme, hoy en día decido yo misma sobre mi vida y también puedo ayudar a otros. Y mis hijos tienen un futuro."
Otro grupo destinatario del programa de promoción de familias en El Cairo es el de madres con hijos discapacitados. En el distrito Zawya Hamra hay una asociación de voluntarias que se ocupa desde hace 14 años de niños discapacitados de familias pobres. Las voluntarias son madres que también viven esta situación. Aldeas Infantiles SOS ayuda a que estas mujeres dedicadas compartan sus conocimientos y experiencias con otras, y así, las ayuden a enfrentar las dificultades de cada día.
Actualmente hay doce programas de promoción de familias en Oriente Próximo, Egipto y Sudán, de los que se benefician alrededor de 4.500 personas, sobre todo mujeres con niños. Las historias de Mariam, Basima, Fátima y Feriyal muestran lo duramente que tienen que luchar por su existencia las mujeres desde pequeñas, y las capacidades y fuerza que tienen -cuando se les da la oportunidad- de descubrirse.