
Foto: B. Bakkane
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Nuestro mundo es un mundo dividido. Dividido en dos mitades, los ricos en el norte y los pobres en el sur. Y nosotros - los ricos - queremos ayudar. El objetivo que queremos alcanzar: el desarrollo. Hasta ahora ha sido fácil definir el término de "ayuda al desarrollo": Nosotros, los habitantes del hemisferio norte, proporcionamos ayuda y los del hemisferio sur deben desarrollarse. Sin embargo, se ha producido un cambio, tanto en nuestra conciencia como en nuestra percepción: nosotros, los del norte, hemos aprendido que la ayuda es un proceso interactivo y recíproco. No sabemos "de nacimiento" lo que puede ser bueno para los demás. Así, por ejemplo, con la mejor de las intenciones, se ha llevado a la población agraria del cultivo tradicional al monocultivo, lo que ha conducido a todos los problemas comerciales y ecológicos inherentes a una economía basada en un cultivo único.
La cooperación para el desarrollo implica la necesidad de tomar postura. ¿Queremos cooperar realmente? ¿Quiénes son nuestros socios? ¿Se desea de verdad nuestra participación? Y si es así, ¿en qué forma?
Hay una cosa en la que estamos de acuerdo todo el equipo de redacción: la cooperación para el desarrollo siempre implica también una posición política. Esperamos ofrecerles una revista que haga exactamente esto: ¡una toma de postura!